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EL REVES DE LA TRAMA

 

Felipe Hirschfeldt 02

Docente y director de sólida trayectoria (Foto S.Ch.)


La historia cuenta que el Rey de Suecia, Gustavo III, fue asesinado el 16 de marzo 1792, por un disparo de Jacob Johan Anckarström, un capitán del ejército Real. El magnicidio ocurrió durante un baile de máscaras, en la Opera Real de Estocolmo; teatro que la misma víctima mandó a construir. A los trece días del atentado, Gustavo III perdió la vida.

Este es el acontecimiento medular de la ópera Un ballo in masquera -Un baile de máscaras-, que Giuseppe Verdi compone en 1858. La partitura y el libro, escrito por  Antonio Somma, sufrieron algunos  cambios, en apariencia insustanciales, a raíz de los censores que no vieron con buenos ojos la representación del asesinato de un monarca, justamente, en tiempos de crisis de las monarquías en Europa.

En consecuencia, esta ópera de Verdi tuvo dos versiones: la sueca, en la que, efectivamente, un noble muere producto de una conspiración dentro de su reinado, y la llamada versión Boston, que responde al modo de narrar los hechos de acuerdo a los censores.

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Un momento durante uno de los ensayos parciales, sirve para ajustar detalles (Foto S.Ch.)


El contenido político

El experimentado director de escena argentino, Felipe Hirschfeldt, es el régisseur de la producción con la que Teatro del Libertador San Martín abre su temporada lírica. Los roles protagónicos son interpretados por el tenor Ignacio Guzmán -Gustavo III-; el barítono Mauro Espósito -Conde Anckarström-; la soprano Jacqueline Cohen -Amelia; la soprano Fabiola Masino -Oscar-; y la mezzosoprano Alejandra Malvino -Madame Arvidson-.

Luego de uno de los ensayos, que vienen siendo el eje de la actividad en el coliseo tras  los festejos por el 125 ° Aniversario, Felipe Hirschfeldt comienza por señalar que “el primer planteo escénico de esta puesta es volver a la versión sueca. La llamada versión Boston es la que despoja a esta obra de su contenido político, y se centra en el melodrama burgués del siglo XIX”, aclara.

“De acuerdo al libreto, hay un baile de mascaras al final de la obra, pero, en la puesta que estamos por estrenar el enmascaramiento es del principio al fin de la obra. Concibo al enmascaramiento como una modificación de la apariencia que tiende a engañar al espectador, a ocultar la realidad”, revela.

Todo el equipo visual -escenografía, maquillaje, vestuario, iluminación-, trabaja con ese concepto. “Una de las pautas que les di a los técnicos es jugar con la percepción, es decir, que al principio parezca una cosa y que después resulte en otra”, cuenta el director de escena.

Para fortalecer esa ambigüedad, el réggiseur añade: “En la puesta hay un constante intercambio de imágenes fragmentadas, multiplicadas, distorsionadas. Las acciones son ambivalentes. En la misma música de Verdi, desde un punto de vista, hay enmascaramientos musicales, que la hacen ambigua; algunos pasajes son muy claros y otros no, por lo que hay que estar muy atentos a lo que suena. Pienso que son las preguntas que Verdi nos ha formulado, para que nosotros sigamos dando respuestas”.

Entonces, Felipe Hirschfeldt plantea esta pregunta: “¿Cómo dialoga esa monarquía absolutista, que encabeza Gustavo III, el proceso revolucionario francés en pleno movimiento, la versión política verdiana y la crisis con la censura, con nuestro presente?”.

Cada componente de la acción ocupa un lugar en la escena (Foto S.Ch.)


Una construcción compleja y efectiva

“Para mí la ópera es una práctica escénica interdisciplinaria -sostiene Felipe Hirschfeldt- . Que haya directores musicales, escénicos, de coro, en el que hay muchas personas vinculadas -hoy somos más de 300-, es necesario establecer acuerdos para hablar el mismo idioma. Esto es importante porque tiene que ver con el concepto de puesta en escena, es un trabajo en conjunto que incluye al público. La puesta en escena se construye entre todos, esa materialidad que llamamos obra se la ofrecemos al público para que nos de su respuesta. El diálogo entre la puesta y el público es la obra”, reflexiona el director.

El debut de Un baile de máscaras es este viernes 13, a las 21, con la actuación de cantantes solista de notable carrera artística, acompañados por la Orquesta Sinfónica de Córdoba, dirección de Hadrian Avila Arzuza, el Coro Polifónico de Córdoba, dirigido por Lucía Vallesi, y el Coro de Niños Cantores de Córdoba, dirigido por Guillermo Pellicer.

Reposición los días domingo 15, a las 20, martes 17 y jueves 19, a las 21, Las entradas pueden adquirirse en la boletería del teatro, Av. Vélez Sársfield 365, a los siguientes valores: 250, 250, 200 y 100 pesos.

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