MÚSICA CON UN CLARO MENSAJE

“La música nos conmueve cuando está tocada con integridad, dedicación y gran musicalidad” (Foto Josh Tulman)


El próximo domingo 26, una obra del pianista, compositor y director cordobés Juan Carlos Tolosa será interpretada por la Orquesta Sinfónica del Teatro Argentino de La Plata. Se trata de la pieza sinfónica Dimmi chi fosti -Dime quién fuiste-, que comparte el programa con Lontano -Lejos-, de György Ligeti; y La consagración de la primavera, de Ígor Stravinsky. La dirección de este concierto está a cargo del notable músico argentino Christian Baldini.

Juan Carlos Tolosa es docente de composición en la Escuela de Música La Colmena y profesor de Instrumentación y Orquestación en la Licenciatura en Composición de la Universidad Nacional de Córdoba. Es uno de los forjadores del Festival de Música Contemporánea de Córdoba. Dirige el Black Jackets Ensemble (Bruselas).

El joven director -nació en 1978 en Mar del Plata- ha dirigido una amplia gama de orquestas, como la Orquesta de Radio de Munich, la Filarmónica de Buenos Aires, la Orquesta Sinfónica de la BBC, y la ópera para el Festival de Aldeburgh -Reino Unido-. Durante la temporada 2014-2015 dirigió la Orquesta Sinfónica de San Francisco. El Festival Internacional de Jóvenes Directores de Salzburgo lo destacó a él y a otros dos conductores. Como compositor, ha sido premiado en el Festival Acanthes en Francia y en el Festival Ginastera en Londres.

Además de su trabajo como director invitado con importantes orquestas internacionales (BBC Symphony Orchestra, Munich Radio Orchestra), Christian Baldini ha grabado un CD con repertorio operístico de Mozart con la Scottish Chamber Orchestra, que ha sido seleccionado como la grabación del mes por la revista de música clásica de la BBC de Londres. Baldini se desempeña como director musical de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de California-Davis (UCDSO, según sus siglas en inglés). En Estados Unidos, también dirige la Orquesta Sinfónica de Camelia, Sacramento. Desde 2014, Baldini se ha desarrollado como director asistente de Michael Tilson Thomas junto a la San Francisco Symphony, con quien dirigió una docena de conciertos en la temporada pasada. Aprovechando la visita de Baldini para dirigir una obra de Tolosa, Clásica Córdoba dialogó con el director sobre su concepción del oficio de conducir la música y otras cuestiones que revelan el perfil del notable artistas argentino.

Programa (2)

– El programa del concierto en el Teatro Argentino contiene una obra de Juan Carlos Tolosa ¿A qué se debió la elección de incorporar esa obra al programa? ¿Cómo se conjuga la pieza de Tolosa a la par de Stravinsky y de Ligeti?
– Debo reconocer que yo no conocía la música de Juan Carlos Tolosa antes de recibir la partitura de Dimmi chi fosti, y fue una muy grata sorpresa para mí reconocer el gran talento de un compositor de mi país. La pieza es de un refinamiento orquestal y colorístico muy especial. En ese sentido, empalma como un guante con las obras de Ligeti y Stravinsky, que conforman la totalidad del programa. Música con cierta abstracción, pero también con un claro mensaje.

– ¿En qué momento te decidiste por la música? Desde aquel entonces… a dirigir en grandes instituciones musicales como la Sinfónica de San Francisco, la Royal Scottish National, BBC Symphony, Orquesta Sinfónica do Porto, Sao Paulo, la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. ¿Cómo sucedió?
– De alguna manera, la música siempre estuvo conmigo, desde chico. Lo que comenzó como un juego y puro placer continuó como puro placer, mucho trabajo, y el privilegio de poder compartir lo que más amo en el mundo con mucha gente. La diferencia quizás está en que, a pesar de ser trabajo, uno lo hace con gusto. El músico nunca tiene un trabajo de 8 a 17, sino que siempre se continúa. Si uno tiene una serie de conciertos, una gira, dos operas y cuatro sinfonías por aprender, uno sigue laburando en el escritorio, familiarizándose con las partituras y encontrando la propia visión de cómo debe sonar una obra, y no importa si son la diez de la noche. El trabajo forma parte de la vida, es intrínseco a la rutina misma de un músico con una dedicación exclusiva.

– En cuanto a la composición, es un referente dentro de la música contemporánea ¿Hacia dónde pretende llevar al escucha de tu música?
– Me gusta componer música que me gusta escuchar. Lo primordial es el sonido mismo, comenzando por el silencio. Me interesa plasmar imágenes visuales que sean originales, libres de etiquetas y que puedan ser tanto referenciales como absolutamente independientes. De alguna manera, cada obra debe llevar al oyente a un lugar desconocido.

ChristianBaldini-TeresaTam

(Foto Teresa Tam)

– Cuando estás por dirigir una orquesta como invitado ¿Qué esperas sacar en limpio de la primera jornada de ensayo?
– Es muy lindo cuando uno desarrolla una relación con una determinada orquesta. Dirigir como invitado es algo también muy especial, sobre todo si uno lo hace con cierta asiduidad, y puede volver a esa orquesta a seguir enriqueciendo esa relación. Un primer encuentro con una orquesta es un poco como una cita a ciegas. Uno no conoce aún las dinámicas de ese grupo, los puntos fuertes o débiles, ni sabe cuán dúctil o flexible es esa orquesta para interpretar ese repertorio en particular. La misma orquesta puede ser fantástica para Brahms y no tan buena para Ligeti. O viceversa. En esa primera cita a ciegas, uno descubre muchísimas cosas. Y por supuesto, los músicos también ¿Cómo será este director? ¿Tendrá una buena técnica de ensayo? ¿Sus manos serán claras? ¿Qué tipo de energía transmitirá en el podio?

– ¿Cuáles es la visión que Baldini tiene de la Dirección?
– De alguna manera, una parte del trabajo de un director de orquesta no es muy diferente al trabajo que hace un director ejecutivo o gerente de una empresa. Uno tiene una visión de cómo debe sonar una obra, y debe encontrar la mejor manera de conseguirlo con la orquesta que uno tiene en frente en ese momento. Uno trata de brindar apoyo a cada músico para que puedan dar lo mejor de sí. La psicología de grupo es algo muy importante en el trabajo de un director de orquesta. Yo me siento muy satisfecho cuando logro que una orquesta suene mejor de lo que los músicos creían que podían hacerlo. Cuando la interpretación es electrificante y la gente (tanto los músicos como el público) se va a su casa sintiendo que pasó algo interesante, intenso, y que hubo algún cambio (por más pequeño que sea) en cómo se sienten entre el antes y el después del concierto. La música nos conmueve, y especialmente cuando está tocada con integridad, dedicación y gran musicalidad.

– ¿Cuál fue su formación musical en Argentina?
– Comencé con el piano, luego toqué el cello y la viola. Estudié canto, tuve afinidad con la ópera y con la música coral a temprana edad. Estudié composición y dirección de orquesta y coral en la UCA. Luego llegó el momento de seguir con mi formación en el exterior.

– ¿A quiénes considera como sus maestros en materia de Dirección?
– Me considero muy afortunado por haber podido aprender de tanta gente, que me dio tanto en materia musical y humana. Mis maestros de dirección fueron Guillermo Scarabino, Guillermo Opitz, Gerardo Edelstein, y en el exterior, Martyn Brabbins, Peter Eötvös, Leonard Slatkin y Michael Tilson Thomas. Algunos me dieron una gran rigurosidad técnica y desarrollaron mi mente analítica, mientras que otros abrieron las puertas al mundo del rubato y del color orquestal variado, así como de otras riquezas y flexibilidades de interpretación y de estilo.

– Baldini, ¿Qué es el aplauso…?
– Es una maravillosa manera muy espontanea de expresarnos, de manifestar satisfacción, gratitud, de hacernos participes de ese circulo de energía que necesariamente se cierra entre interpretes y oyentes.


 

 

 

 

 

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