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Una fascinación mutua

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Gabriela Russo, arpa, y Fabiana Catania, flauta, interpretan los solistas de uno de los conciertos fundacionales escritos para esos instrumentos y orquesta.

En abril de 1778, Wolfgand Amadeus Mozart cumple con su palabra, y entrega diligentemente el Concierto para flauta, arpa y orquesta a Adrien-Louis de Bonnières, duque de Guines, flautista aficionado. El miembro de la nobleza francesa le había encargado a Mozart una obra para él y su hija, que tomada clases clases de arpa con el genial compositor. Pero en vez de pagar por el trabajo encargado, ofreció la mitad del pago por las clases de música; ni siquiera lo hizo en persona, sino que se dirigió a Mozart por medio de otra personal que servía al noble.

En el clasicismo, el arpa comenzaba a abrirse un lugar como instrumento orquestal. Se la consideraba como un piano de cuerda pulsada. Por lo que la combinación del arpa y la flauta fue algo novedoso para aquel entonces. Después de mucho tiempo, esta maravillosa pieza de Mozart será interpretada por la arpista Gabriela Russo y la flautista Fabiana Catania, el próximo viernes 7, en el Teatro del Libertador San Martín, Av. Vélez Sársfield 365, acompañadas por la Orquesta Sinfónica de Córdoba, bajo la dirección de Hadrián Avila Arzuza. El programa comienza con la obertura Oberón, o El juramento del rey de los elfos, de  Carl Maria von Weber, y cierra con la Sinfonía No. 4, de Johannes Brahms.

La obra deja libradas múltiples lecturas. “Parece un enamoramiento entre el arpa y la flauta, los instrumentos se preguntan, se contestan. Hay algo muy sutil en esa relación, que podría calificarse como un juego de seducción entre  la flauta y el arpa”, se anima a decir la arpista Gabriela Russo. En algo de eso coincide la flautista Fabiana Catania, quien pone el acento en el segundo movimiento del concierto, “en el que se nota más claramente la atracción entre la flauta y el arpa, mediante melodías muy bellas”.

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Este concierto forma parte del gran repertorio clásico. Su inclusión en el programa reafirma la calidad de los solistas y de la orquesta. Gabriela Russo cree que esta obra hace más de 10 años que no se escucha en una sala de Córdoba.

Desde el punto de vista técnico, observa Catania, la parte de la flauta no presenta demasiada complejidad, es más simple que los otros dos conciertos que Mozart escribe para flauta. En cambio, Russo opinado  que su parte presenta dificultades técnicas que hay que sortear luego de mucho estudio y ensayo de la obra. A propósito, las solistas rescatan la colaboración, en ese sentido, del pianista Gerardo Casalino.

Gabriela Russo hace memoria y recuerda que este concierto de Mozart hace mucho que no se ha vuelto a escuchar en Córdoba, como 12 años, según parece. Doblemente válida la ocasión, entonces, para no perdérselo: una bella obra musical como pocas veces se ha escrito, y como pocas veces hay oportunidad de disfrutar.

Para escuchar antes del concierto: Concierto para flauta, arpa y orquesta, de Wolfgang Amadeus Mozart.

 

 

 

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