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Latidos de un corazón del siglo XVIII

Cristian Barrios e Inés Ortíz ponen en funcionamiento el órgano de tubos ubicado en el Museo Sobre Monte / Foto Sergio Chalub

La casa que en tiempos coloniales habitó Rafael de Sobre Monte y Nuñez, marqués, nacido en Sevilla, gobernador intendente de Córdoba del Tucumán entre 1783 a 1797 y virrey del Río de la Plata de 1804 a 1807, preserva una valiosa colección del pasado cordobés. La residencia es el único ejemplar de arquitectura civil del período colonial, que Córdoba dejó en pie luego de décadas de depredación inmobiliaria. La casa de  Rosario de Santa Fe esquina Ituzaingó, en pleno centro de la ciudad, alberga al Museo Histórico Provincial Marqués de Sobre Monte

El museo conserva un viejo órgano que aún emite el suave y tímido sonido de su voz. Una voz nace en un fuelle, accionado a mano, que genera una corriente de aire que fluye por tubos que y se convierte en música mediante teclados, pedales y registros fónicos. La Agencia Córdoba Cultura invitó al público a asistir a una acción de conservación de esta pieza, a cargo de un especialista, para evitar que su mecanismo se endurezca y pierda eficacia.

Este instrumento es el más antiguo que existe en Córdoba. A simple vista, el voluminoso objeto impone una distancia, aunque es de los más pequeños. Su fabricación data del siglo XVIII. 

Los órganos son el patrimonio tangible de un tiempo histórico. Estos instrumentos eran familiares en la liturgia religiosa, al igual que otras formaciones instrumentales y  corales, magistralmente detalladas por Guillermo Furlong en su libro Nuestra Primera Música Instrumental.

Nacido en Salta, Cristian Barrios es un especialista en este tipo de aerófonos. Con inalterable precisión, Barrios enumera los órganos que hay en la ciudad de Córdoba: Iglesia del Carmen; Iglesia del Pilar; Iglesia San Francisco; Museo Sobre Monte; Iglesia Santo Domingo; San Roque; Iglesia Metodista Episcopal; Colegio del Huerto; Colegio y Capilla de las Mercedarias; e Iglesia Catedral.

Inmediatamente después, como quien recita un verso de memorias, el organista aclara que algunos están “destruidos”, como el de la Iglesia Catedral de Córdoba, otros se encuentran en un prolongado desuso, como el del Colegio del Huerto, y el de la Compañía de Jesús, recuerda, ocasionó aquel incendio que afecto al templo jesuita.

Cristian Barrios dice que “el fuelle es el corazón del órgano”, y el funcionamiento del corazón depende de una asistente, una empleada del museo histórico, que acciona una palanca a ritmo constante, de arriba abajo, que produce el ingreso del viento que se convertirá en música para los oídos del auditorio que asistió a la sesión llevada a cabo para mantener esta joya en funcionamiento.

“Dos veces al mes, el órgano se pone en funcionamiento para evitar el endurecimiento de los teclados, por ejemplo”, sintetiza el organista. “Si bien el órgano está en funcionamiento, requiere un trabajo de restauración”, concluye Cristian Barrios. 

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