Cita Directa

Ritual de música y silencio

El viernes pasado en el Teatro del Libertador tuvo lugar la presentación del pianista español Javier Perianes, dentro del ciclo de conciertos de abono que ofrece la Fundación Pro Arte Córdoba / Foto Verónica Sosa

Por Gustavo Zaka, pianista

Esta velada tuvo dos partes, focalizadas en las ciudades de Viena y Granada. La primera contó con obras de Franz Schubert. Manuel de Falla, Claude Debussy e Isaac Albéniz entraron después de un intervalo.

Viena
El maestro Javier Perianes salió a escena con gran entusiasmo y humildad en su manera de saludar. Luego se sentó al piano, casi al unísono con algunos demorados asistentes al concierto, y dio inicio el ritual.

La enorme sensibilidad y maestría técnica del intérprete no tardaron en hacerse presentes, resaltando tanto en el Allegretto como en la Sonata N. 21, ambos de Schubert, especialmente en el tercer movimiento de la sonata, los ritmos característicos del Ländler, una especie de vals típicamente austríaco. El enlace del Allegretto con el inicio de la Sonata no tuvo mayor dilación. De esa manera, Perianes logró mantener la atmósfera de profundidad que emana de ambas obras. El inicio del segundo movimiento de la sonata permitió apreciar cómo el maestro Perianes abordó las primeras notas desde un silencio casi cósmico, delineadas muy sutilmente y con un enorme caudal de intimidad, alternando entre luces y sombras armónicas, magistralmente proyectadas por el intérprete.

Esta primera parte, tuvo en Perianes a un ejecutante vital y grandemente consustanciado con el sinfonismo vienés del siglo XVIII.

Granada
La segunda parte de este magnífico recital, inició con la pieza Le tombeau de Claude Debussy, en la que Falla incluye algunas notas de la siguiente; La soirèe dans Grenade, del compositor francés. El programa continuó con La puerta del vino, que prolonga el ritmo de habanera propuesto por la obra anterior, y La sérénade interrompue, ambas, interpretadas por Perianes con una amplísima gama de matices, y resaltando todos los relieves característicos de la música española, con las típicas acentuaciones, imitaciones de rasguidos guitarrísticos y requiebros de la música popular andaluza. Javier Perianes eligió y ordenó las obras muy ingeniosamente, como si se tratara de piezas pertenecientes a un mosaico mayor.

Tras este azulejo, Perianes nos llevó a través de la pieza El Albayzín, de Isaac Albéniz, al barrio gitano homónimo.

Ovación
Luego de agradecer los calurosos aplausos del público, abordó la suite para piano El amor brujo, del compositor granadino Manuel de Falla, en que Perianes hizo gala de una paleta cromática de enorme variedad, típicas de la música de su tierra, que él tan bien conoce.

El público, finalmente cautivado, renovó la ovación al término de la Danza ritual del fuego, invitando al intérprete a ofrecer como bis, el Nocturno en Do # menor, Op póstumo, de Frèderic Chopin.

2 Comentarios

  1. Dr. Alfredo G. Malbran
    22 mayo, 2017 at 5:33 pm — Responder

    Maravillosa descripcion y justa reflexion de lo q ocurrio durante esos magicos instantes del concierto del brillante e intimista artista español, por su colega y pianista, el profesor Gustavo Zaka. Un inusual regalo para los sentidos !!!

  2. 22 mayo, 2017 at 6:15 pm — Responder

    Tal cual, Perianes demostró ser sinonimo de sutileza!!!!

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