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Iván, el solista y su contrabajo

Iván Nakapelyukh tiene 24 años de edad. Nació en Ucrania y estudió en un conservatorio con régimen de  internado en la provincia de Lviv, su tierra natal / Foto Sergio Chalub

Por decisión de su madre, Iván y su hermano dejaron Ucrania para vivir en Argentina. Fijaron residencia en Buenos Aires y luego en Córdoba donde Iván, el músico de la familia, continuó sus estudios musicales en el Conservatorio Provincial Félix T. Garzón.

Actualmente, es contrabajista en la Orquesta Sinfónica de Tucumán, una orquesta que tiene programadas dos óperas anuales y un promedio de uno a dos conciertos mensuales. Tocó el contrabajo en Córdoba, en el Chaco, algunas veces en Misiones, en Paraguay y en Brasil. “Al menos por ahora”, aclaró, reside en el Jardín de la República. “Tucumán es muy hermoso, la gente es abierta y hay mucho por hacer en materia de música, lo único que me disgusta es el calor que hace en verano”, comentó Iván en una charla de café con Clásica Córdoba, momentos antes de reencontrarse con la Orquesta Académica Juvenil del Teatro del Libertador.

Iván Nakapelyukh -su apellido se traduce en algo así como “encima de un sombrero”- toca como solista con la orquesta que dirige el maestro Finlay Ferguson, el martes 30, a las 21, en el Teatro del Libertador San Martín, avenida Vélez Sársfield 365. La obra que interpreta es el Concierto para contrabajo y orquesta en fa sostenido menor, Op. 3, del compositor y contrabajista ruso Sergei Koussevitzky, quien se destacó como director.

Como muchos otros músicos formados al lado de Finlay Ferguson, el contrabajista adoptó una disciplina en el estudio y en el ensayo. “Finlay me introdujo en el mundo orquestal argentino”, sintetizó. Otro maestro fundamental en el conocimiento técnico del instrumento es el contrabajista Javier Becerra, quien hoy se desempeña en la Orquesta Sinfónica de Córdoba y tiene una academia de contrabajo.

En 2013, Iván ingresó a la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de Córdoba donde estuvo unos meses, ya que ganó su primer cargo dentro de un organismo musical en la Orquesta Sinfónica de la Provincia del Chaco. La experiencia chaqueña resultó reveladora en varios aspectos. “El paisaje, la cultura del lugar, todo es distinto”, apreció el músico. “Eso me gustó porque a los 21 años tenía muchas ganas de hacer cosas, así que además de tocar empecé a dar clases de violín”, añadió. 

La otra pasión de Iván es viajar en moto. Una de las actividades que más lo gratifica son los viajes por los caminos rurales de los lugares en los que habita, así conoció El Impenetrable Chaqueño.

El intérprete

Este concierto exige mucha preparación técnica y emocional. El músico contó que prefiere tomarse su tiempo antes de asumir un rol solista. Lleva un año preparando este concierto; “Es una obra cíclica, bastante interesante”, sugirió.

Iván recordó que un profesor de piano le enseñó a crear un relato para cada partitura. Una historia que va en paralelo a la estructura musical. Desde entonces, a cada obra le inventa una historia. Para este concierto, imagina una historia de amor, que nace con brío y hambre de eternidad, modera su ímpetu y entra en un letargo hasta que finalmente muere.

El programa completo de la función incluye además Music for pieces of Woods, de Steve Reich, y Shi Shi Kagura, de Hiroaki Kataoba, con la participación del ensamble de percusión integrado por Santiago Tonda, Rodrigo Martínez, Paz Lo Cascio, Joaquín Luna, Ignacio Franco, bajo la  dirección de Aníbal Borzone, y la Sinfonía N. 3 -“Irlandesa”- Op. 28, de Charles Villiers Stanford.

La entrada general es de 40 pesos. En promoción dos por uno para menores de 25 y mayores de 65 años de edad, en venta anticipada y hasta una hora antes del concierto.

 

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