Crónicas

Entre los mejores de la temporada

Se la esperaba como una de las revelaciones de la temporada, y así fue. La presentación del pianista ruso, Dmitry Masleev, acompañado por la Orquesta Sinfónica de Córdoba, resultó un encanto para la concurrencia que en buena medida asistió al Teatro del Libertador San Martín en la fría tarde noche del domingo.

Dmitry Masleev llegó a esta ciudad gracias al patrocinio de la Fundación Pro Arte Córdoba dentro del programa de conciertos de abono. Anteriormente, el ciclo presentó a dos pesos pesados del piano, como el español Javier Perianes, que cautivó con sus silencios y un vuelo interpretativo de proporciones metafísicas, y a Nelson Goerner, un portento de la exactitud y el virtuosismo. Este joven nacido y criado en el pueblo de Ulan-Ude, en la región de Siberia, se ganó el cariño de todos con virtuosismo y corazón.

El concierto abrió con la Sinfonía N. 7, Op. 70, de Antonín Dvořák, una joya de apariencia dramática, sombría, que la Orquesta Sinfónica de Córdoba interpretó estupendamente guiada por su director titular, Hadrian Avila Arzuza. Luego entró a escena Dmitry Masleev. Con cierta prisa y sin demasiado protocolo, saludó al director y los músicos de la orquesta, hizo una reverencia al público y se sentó frente al Steinway ubicado en el centro del escenario. Al instante, comenzó a tocar la Rapsodia sobre un tema de Paganini de Serguei Rachmaninov. Intérprete y orquesta transitaron maravillosamente los meandros de la partitura.

Una obra maestra en las manos de un intérprete sentimental e inteligente. Quizá el público que asistió a la Sala Francisco Tamburini llegó a la misma conclusión que uno de los jurados del Concurso Internacional Tchaicovsky, en Moscú, que le otorgó a Masleev el primer premio en la prestigiosa competencia, en el año 2015. “Un descubrimiento en el sentido real de la palabra y un pianista brillante “, dijo el pianista Boris Berezovsky del intérprete que pasó por Córdoba.

El solista afrontó los complejos pasajes de la obra con solvencia, como quien alumbra un camino sinuoso. La Rapsodia es una de sus piezas favoritas desde que estudiaba en el Conservatorio Tchaicovsky, academia fundada por Nikolái Rubinstein en 1866. Tras el concierto, el intérprete de 29 años de edad regresó al escenario para tocar dos bises, un estudio y una elegía de Serguei Rachmaninov. Cuando el silencio se  apoderó nuevamente de la sala de concierto, el pianista se quedó un largo rato firmando autógrafos numerosos admiradores que en su mayoría fueron jóvenes.

Homenaje a Ferguson
La Orquesta Académica Juvenil realizará el concierto programado para el mes de octubre en tributo a su último maestro, Finlay Ferguson. La función será en el Teatro del Libertador San Martín y con la dirección del maestro Hadrian Avila Arzuza.

Finlay Ferguson nació el 28 de octubre de 1956 en Glasgow. Egresó con medalla de oro en el Real Conservatorio de Música de Escocia. Contrajo matrimonio con una música argentina y fijó residencia en nuestro país. Fue miembro de la Orquesta Provincial de Música Ciudadana y de la Orquesta Sinfónica de Córdoba. Tras el fallecimiento del maestro Carlos Giraudo, asumió la dirección musical de la Orquesta Académica Juvenil del Teatro del Libertador. Murió el 25 de agosto pasado.  

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