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Las campanas doblan por ellas

“A pesar de tener el acceso a la educación musical más limitado, pocas oportunidades para publicar e interpretar y menores incentivos para producir la gran escala de formas comunes a la música clásica occidental, las mujeres a lo largo de la historia han estado presentes en todas las sociedades y en todos los siglos, componiendo, interpretando y dejando su patrimonio cultural”, sostiene Patricia Adkins Chiti, creadora de la Fundación Adkins Chiti Mujer en la Música -Italia-.

Adkins Chiti, reconocida internacionalmente por sus investigaciones alrededor del papel de la mujer en la música, afirma: “Como presidente de una fundación internacional que trabaja desde hace 25 años con, y en nombre de mujeres compositoras y creadoras en más de 100 países junto con nuestras 50 asociaciones afiliadas en favor de las mujeres en la música, subrayo y confirmo enérgicamente que los programas musicales olvidan  -o ignoran- la contribución hecha por mujeres para la música en todos los géneros en el pasado y hoy”.

En contraste, una iniciativa de la música cordobesa, María Virginia Tesoro, de forma al ciclo Música desde el silencio, mujeres compositoras, iniciativa sumamente valiosa ya que pone en relieve el papel de la mujer en el campo de la música culta o académica. A la vez entabla un interrogante que también alcanza a Córdoba: ¿Qué lugar tienen las compositoras en nuestro contexto?

La posibilidad de componer, cantar o tocar un instrumento estuvo durante mucho tiempo vedada a la mujer. En la noche de los tiempos, Kassia, en el siglo 9, figura como de las primeras mujeres compositoras. Se le atribuyen himnos, troparios (forma musical de la liturgia) y kánones. Una de sus piezas más conocidas es el Himno de la mujer caída, dedicada a María Magdalena, la mujer que pasó a la historia como una de las personas más cercanas a Jesús.

Vanidad de género
Se considera a Il primo libro di madrigali como la primera obra musical impresa y firmada por una mujer,  ella es Maddalena Casulana. El trabajo está fechado en el año 1568 y contiene probablemente una de las primeras reivindicaciones del papel de las mujeres en el terreno profesional de la música. El libro está dedicado a Isabela de Médici, y en la dedicatoria dice la autora: “Deseo mostrar al mundo, tanto como pueda en esta profesión musical, la errónea vanidad de que sólo los hombres poseen los dones del arte y el intelecto, y de que estos dones nunca son dados a las mujeres”.

Para la musicología feminista, el espacio de la mujer en la composición estuvo acotado durante mucho tiempo y su consideración es relativamente reciente. Las asociaciones que ponderan la obra de las mujeres en la música, por su lado, reclaman aún hoy una mayor participación de la mujer dentro de los programas de concierto de las orquestas alrededor del mundo.

Anna Bofill, autora del libro Los sonidos del silencio, Aproximación a la historia de la creación musical de las mujeres, señala que la investigación musicológica en este sentido comienza a desarrollarse desde 1980, aproximadamente, primero en Alemania y Estados Unidos. La misma autora destaca algunas fuentes documentales acerca de la musicología femenina, como las investigaciones Fraud und musik que encabeza Elke Mascha Blankenburg.

¿Porqué se ha acortado el papel de la mujer en la composición musical? La autora Anna Bofill, sostiene: “La sociedad a lo largo de los años quiso pensar que la práctica intensa de la música alejaba a las mujeres de sus tareas y obligaciones cotidianas de madres y esposas. De ahí el descrédito de las que pensaron dedicarse a la música profesionalmente”.

A las obras
El ciclo Sonidos desde el silencio: mujeres compositoras, que organiza María Virginia Tesoro, está orientado en esa corriente que viene desde hace tiempo alienta la puesta en relieve del papel de las mujeres compositoras. Este miércoles 27 a las 19, en la Sala Luis de Tejeda -Teatro del Libertador San Martín- se realiza la segunda presentación de esta propuesta musical con la actuación del Ensamble Barroco Estilo XVIII. El programa contiene obras de tres compositoras: Anna Bon, Elisabeth Jacquet de la Guerre y Barbara Strozzi.

Los intérpretes de Estilo XVIII son Ariel Fernández, traverso, Ana Herrera, viola da gamba, cello Barroco, y Daniel Collino, espineta. Esta vez se destacada la participación de los intérpretes Marcela Benedetti, mezzosoprano, Rodrigo Balaguer, tiorba, y Ana Graciela Rodríguez, flauta dulce.

Las compositoras elegidas tuvieron en su tiempo una sólida inserción en el medio musical. Barbara Strozzi (1619-1677 ) fue estimulada por su padre para estudiar canto y se destacó como cantante y compositora. Anna Bon, por su lado, nació en el seno de una familia ligada a la escena musical, ya que su madre era cantante y su padre libretista y escenógrafo de ópera. Anna Bon di Venezia escribió sonatas para flauta y continuo y sonatas para clavecín. El índice de este nuevo capítulo de los Sonidos desde el silencio… se completa con Elisabeth Jacquet de la Guerre, “la pequeña maravilla” como le llamaban en la corta del rey Luis XIV en Versalles. Nació en 1665 y muró en 1729. Compuso para clavicordio y su obra cumbre, por decirlo de alguna manera, fue la ópera en cinco actos titulada Cephale et Procris. La entrada general es de 100 pesos.

 

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