Crónicas

La revolución de los sentidos

Comprometido con su palabra de músico y en alguna medida también de docente, parado ante una platea curiosa y ávida por escuchar sus palabras y su música, una combinación que armoniza con interés y simpatía, Pablo Rocchietti introduce al programa Claude Debussy.

Sucedió el viernes dentro del ciclo Córdoba Clásica que se lleva a adelante en el Aula Magna de Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Los protagonistas de este ciclo, creado por el violonchelista Marcelo Montes, son todos intérpretes cordobeses.

A eso de las 20, la avenida Vélez Sársfield está cortada por una manifestación congregada en la esquina de San Juan, por esa razón el habitual bullicio del tránsito está ausente. En buena medida, el público ingresa a la sala. Dentro de poco el auditorio se convertirá en una caja sensorial, los paisajes familiares de la naturaleza serán música. Escuchar a Debussy subvierte no solamente las formas de la gramática musical, también puede transformar el contorno.

Para empezar, Rocchietti retrata a Debussy en su contexto y lo describe como un reformista que probó la manera de liberar a la música de las leyes de la armonía, “un revolucionario contra la dictadura de la razón”, sostiene Rocchietti.

Luego de profundizar en la relación de Debussy con la poesía del Simbolismo, el intérprete del piano cuenta que cada una de las obras representa las diferentes influencias del compositor francés, que nació en 1862 y murió en 1918.

“Debussy intenta capturar el perfume de una tarde, el volumen del sonido de las olas del mar, el perfume de las estrellas”, dice Pablo Rocchietti.

El concierto comienza con una Noche de estrellas, una chanson sobre poema homónimo -Nuit d’etoiles en francés original- de Théodore de Banville. La joven soprano Anahí Cardoso tuvo una actuación subyugante, premiada con la calidez del aplauso en las dos ocasiones que subió al escenario. El desarrollo de la cartilla está acompañado con la proyección de imágenes de la naturaleza en una pantalla. Este recurso fortalece aquello que en 1907, Claude Debussy le dijo a su editor, Jacques Durand: “la música está hecha a base de colores y ritmos”.

El excelente intérprete cordobés asume esa afanosa aventura, expresada en este programa: Arabeske N.1; Pagodas, de Estampes; Una pieza de la suite El rincón de los niños; Reflejos en el agua, de la primera seria de Imágenes; y La isla alegre.

La próxima entrega del ciclo Córdoba Clásica estará dedicada a compositores argentinos, según adelantó Rocchietti entre los últimos aplausos.

 

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