Crónicas

Un patrimonio musical recuperado

Un hecho de valor histórico, lisa y llanamente y sin alardes. La Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de Córdoba y una gran masa coral interpretaron partituras que fueron escuchadas hace unos 200 años, en Córdoba. Estas hojas recuperaron su “identidad sonora”, como expresó Leonardo Waisman antes del concierto, gracias a un trabajo de investigación del Grupo de Musicología Histórica de la Facultad de Artes de la UNC.

Tierra de nadie II, Músicas sinfónico-corales hacia la modernidad cordobesa fue el título del programa, que alcanzó las dos horas de concierto. Fue quizá una de las funciones más concurridas de la orquesta en esta temporada, entre cuyo público había espectadores habituales a estos programas, también quienes por primera vez asistían a la sala como familiares de los artistas y, desde luego, quienes asistieron en virtud del interés académico del programa.

En el plano de las voces hubo rendimientos muy parejos y de gran desempeño. La interacción de las voces solistas con el coro y la orquesta resultó equilibrada. Los  coros que participaron fueron de la Facultad de Artes, de Arquitectura, de Lenguas y de Urbanismo y Diseño de la UNC, además el Coro de la Universidad Católica de Córdoba y el Seminario de Canto del Teatro del Libertador. La dirección general estuvo a cargo del maestro Daniel Mazza.

Las partituras se encontraban arrumbadas en depósitos de la Iglesia de San Francisco, el Fondo Pablo Cabrera en la Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNC, y el Museo del Teatro y de la Música Cristóbal de Aguilar, ubicado en el Teatro del Libertador San Martín.

Viaje a la música
En el ingreso a la Sala de las Américas, algunos de los miembros del grupo de investigación, que dirige Marisa Restiffo, hicieron las veces de anfitriones. Dieron la bienvenida y gentilmente entregaron los programas de mano. La pieza gráfica cuenta con información detallada sobre los compositores elegidos, sus perfiles e inclusive los textos y las traducciones de las obras.

Después del año 1900, sostiene el equipo de investigación, las obras no se han escuchado en ningún lado, por lo que se considera que tienen carácter de estreno absoluto. La posibilidad de escuchar composiciones de Inocente Cárcano, italiano, director de la Banda Sinfónica de la Provincia en 1855 y profesor de música en el Colegio Nacional de Monserrat, y de Víctor Kühn, belga, primer director del Conservatorio Provincial de Música, tuvo algo de revelación, tributo largamente postergado. Pero sucedió, finalmente.

El programa estuvo compuesto por seis obras, de las cuales cinco nacen de la inspiración religiosa. “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador” fueron las palabras iniciales del Magnificat de Carlos Baguer que abrieron el concierto. Le siguió un Magnificat de Giuseppe Ponzo; Tercia y Salmos de Víspera, de Juan Pedro Esnaola. Para  el final, la orquesta reservó la interpretación de las obras de dos compositores muy ligados a Córdoba, ya que uno y otro están entre los artífices del desarrollo de la educación musical y sus repercusiones en la música de cámara y orquestal en la ciudad.

Cordobeses por adopción
En orden al programa, el concierto continuó con Tantum ergo (1865), de Inocente Cárcano, una pieza para coro masculino y orquesta rendida a los pies del Santísimo en un tono de júbilo, con algún aire de marcha, tal vez, por la estrecho vínculo de su compositor con la música para bandas. La función terminó con Niut d´insomnie, de Víctor Kühn. Al principio de la pieza, la orquesta introdujo mansamente al ambiente de una noche con dificultad para conciliar el sueño y el coro cantó: “Los cielos se han oscurecido y esconden sus estrellas; el sueño no arroja sus velos sobre mis ojos”, según el poema de Clément Michaels que inspiró la partitura de Kühn.

Un largo aplauso del público coronó el último concierto de la temporada de la orquesta universitaria. En los hechos, el vínculo entre la investigación y la extensión rompió con una mala práctica de la cultura cordobesa, la de abandonar a su suerte el legado de los artífices de su identidad.

 

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