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“La inhibición es la peor enemiga del canto”

Su vida está ligada a la música académica desde hace largo tiempo, el suficiente para darle a este artista de mirada serena y hablar pausado la sabiduría para reconocer un talento vocal y desarrollarlo.

Esto tiene razones bien fundadas. La preparación del maestro Oscar Gálvez Vidal abarcó rigurosamente los órdenes vocal, musical e idiomático. Al hablar de su formación en la dirección, evoca la generosidad y la capacidad de sus maestros –Edgar Ruffo, Mariano Drago y Jorge Fontenla, grandes maestros y mejores personas-. También estudió con Carlos Guastavino y con Antonio Russo. En cuanto a la formación vocal, tuvo “dos maestras fundamentales, Nina Kabanciwa y Margarita Kenny“. 

Sólo si el interlocutor le recuerda algunos nombres y lugares, repasa etapas de su carrera artística como director coral, director orquestal, cantante y pianista; a Oscar Gálvez Vidal le queda una cuenta pendiente, confiesa, con esta última actividad.

Fundó y  dirigió los grupos Coral Musicamara, con el que acompañó a Ariel Ramírez en la Misa Criolla en calle Corrientes, y el Taller Argentino de Opera, conjunto con el que se presentó en una intensa gira en Córdoba; “fue algo así como un esfuerzo sobrehumano que hoy no me explico cómo lo pudimos hacer”, repasa. Dirigió la Orquesta Sinfónica de Avellaneda y la Banda Sinfónica de Buenos Aires. “Tuve una carrera muy satisfactoria y ahora mi vinculación con la música consiste en preparar alumnos en el canto”, sintetiza.

El jueves 16, a las 19, Oscar Gálvez Vidal dirige a sus alumnos en el Sindicato de Músicos -Pasaje Groppo 1137- con acompañamiento en piano de otro maestro, Gerardo Casalino.

Era un adolescente, cuando el maestro Edgar Ruffo, director del Coro Polifónico Nacional, lo nombró jefe de los bajos el Coro de El Palomar. Luego ejerció la subdirección del Coro Polifónico Nacional. Después dirigió el Coro Estable del Teatro Colón, del Instituto Superior del Teatro Colón y también dirigió el Coro del Conservatorio Manuel de Falla. Al cerrar su etapa profesional en Buenos Aires, se radicó en la ciudad de Córdoba, donde dirigió el Coro Polifónico de Córdoba.

Café de por medio en su departamento con vista a la Cañada, el maestro cuenta que también estudió varios idiomas: italiano, alemán, francés, ruso e inglés. “El director debe manejar muy bien la fonética de la lengua original en la que originalmente fueron escritas las óperas”, señala.

Gálvez Vidal dirigió el Coro Polifónico de la Provincia de Córdoba durante unos 8 años. Durante ese tiempo dirigió óperas -L´elisir d´amore, Tosca, Otello, Eugene Onegin, Lin Calel, y la cantata Carmina Burana- revistió a la agrupación de la fuerza y calidad de un coro lírico, para lo cual fue creado. Avatares mediante, el maestro dejó la dirección del coro con asiento en el Teatro del Libertador San Martín y se dedicó a la preparación individual de cantantes sin dejar de lado el estudio de la música.

Este concierto en el Sindicato de Músicos representa el retorno del maestro a esa porción del mundo donde gusta estar de pie, el lugar de la dirección coral. Mientras tanto, otros escenarios lo están esperando.

4 Comentarios

  1. Javier Ignacio
    7 diciembre, 2017 at 10:49 am — Responder

    que orgullo de persona y profesional. todo un maestro de por dónde se lo mire!

  2. Jorge
    7 diciembre, 2017 at 7:59 pm — Responder

    Que bueno Oscar. Un gran profesional y cálido ser humano

  3. Federico Finocchiaro
    9 diciembre, 2017 at 1:03 am — Responder

    El maestro. Lo considero un genio, lo admiro mucho, y lo aprecio infinitamente. Yo no podría haber cantado nunca una sola nota si no hubiera estudiado con Oscar, al que nunca traté por el nombre, a pesar de los años que fui un alumno obsesivo que tomaba a veces dos o tres clases por semana, y en una época en que yo andaba bastante complicado en lo personal y muchas clases forzosamente se convirtieron en largas charlas. Siempre fue para mi El Maestro. Sé que para muchos es así, y no es poco. Oscar me genera un gran respeto, no sólo como el inmenso músico que es, sino en su infinita calidad humana. Claro que van de la mano; la misma sensibilidad que te convierte en un buen músico, muy probablemente, aunque no siempre, te convierta también en un buen ser humano. Como Oscar. Ademas de un músico exquisito, una persona excepcional. Hay pocos seres humanos como Oscar, pero los hay. Lástima que siempre nivelamos para abajo.

  4. 9 diciembre, 2017 at 2:40 pm — Responder

    Muchas gracias hijo de mi corazón.

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