NotasNoticia

De Madrid a Bolivia: la vida aventurera de Mariano Pablo Rosquellas

El polifacético músico y empresario español fue uno de los impulsores de la actividad musical y operística en América durante la primera mitad del siglo XIX.

Por Margarita Pollini

Es difícil recorrer un libro dedicado a la historia de la música en la Argentina sin toparse con el nombre de Mariano Pablo Rosquellas, al que invariablemente se alude como el iniciador de la tradición lírica en el Río de la Plata con el estreno en Buenos Aires, en 1825, de El barbero de Sevilla, de Rossini. Pero basta con adentrarse un poco más en sus datos biográficos para descubrir a una figura apasionante, cuyo aporte a la vida musical americana no se limita a ese hito(de todas maneras relevante), y cuyas peripecias no dejan de despertar curiosidad.

Cantante, compositor, violinista y empresario, Rosquellas (1784-1859) nace en Madrid. Su etapa europea comprende estudios en España e Italia, actuaciones en Madrid, Londres, París y otros epicentros musicales de ese continente, y dos matrimonios: con Polonia Muñoz, madre de su hijo Mariano, y luego en Irlanda con Leticia de Lacy. En 1819 Rosquellas ya ha cambiado su rumbo y está en Rio de Janeiro, donde ofrece su ópera Il Gran Califfo di Bagdady numerosos títulos de Rossini, Mozart, Puccita y otros autores. En Brasil nace también, en 1823, su hijo Luis Pablo, verdadero prodigio que lo secundaría más tarde en sus empresas musicales y teatrales.

Luego de este período brasileño, Rosquellas vuelve a cambiar su horizonte, y en ese mismo año, 1823, desembarca en Buenos Aires. El 28 de febrero debuta en el antiguo Teatro Coliseo (ubicado en la esquina de las actuales calles Reconquista y Perón, hoy plena City porteña) con una selección de arias italianas. El público queda asombrado; el diario El Centinela escribe: “Por fin hemos oído en Buenos Aires algo que se aproxima a la perfección del canto, y que da una idea completa de la belleza de la música italiana. El Sr. Rosquellas, en la noche del 28 del pasado, acreditó que es un verdadero profesor. El público quedó tan contento de él, como él debe estarlo del público; pues la repetición y oportunidad da los aplausos que obtuvo, deben haberlo convencido de que en las orillas del Rio de la Plata se sabe lo que es gusto, en el mismo grado en que se saben otras cosas, que nos han elevado a la altura en que nos hallamos hoy”.

Este sábado 4, a las 16, Margarita Pollini expone sobre Mariano Rosquellas y los orígenes de la ópera en la Argentina, en el Colegio Nacional de Monserrat, Trejo 294. Luego actuación del cuarteto Numen. Ciclo Ciclo Sábados Culturales, Monserrat en Concierto. Organiza Fundación Pro Arte Córdoba.

Este éxito impulsa a Rosquellas a radicarse en Buenos Aires -ya con Leticia y sus hijos- al año siguiente (luego de algunos viajes de ida y vuelta hacia Rio de Janeiro, en uno de los cuales trae a los hermanos Tanni, cuatro cantantes de renombre). Comienza así una década de actividad que -pese a algunos altibajos- dejará un sello indeleble en la vida artística de la ciudad. Hasta 1833, Rosquellas ofrecerá en Buenos Aires las primeras audiciones locales del Barbero y otras óperas cómicas y serias de Rossini (La cenerentola, L’italiana in Algeri, Otello, Tancredi, L’ingannofelice), Mozart (Don Giovanni) y autores célebres en la época, como Nicola Antonio Zingarelli (Giuliettae Romeo), Francesco Gnecco (La prova di un’opera seria), Saverio Mercadante (Elisa e Claudio) y VincenzoPuccita (La vestale).

No es, por supuesto, la ópera el único horizonte artístico en la vida de Rosquellas en Buenos Aires. En 1829 dirige y canta el Requiem de Mozart en los funerales de Manuel Dorrego, y en 1832, sobre el final de su residencia en esa ciudad, ofrece fragmentos de oratorios de Händel y Haydn, en la Catedral Anglicana, entre otras actividades y empresas. Desde 1830 Mariano Pablose presenta en conciertos y funciones de ópera en Montevideo, donde obtiene un gran éxito.

La actividad incesante de Rosquellas como intérprete y empresario hace que por momentos se olvide su producción musical propia, que incluye óperas, conciertos para violín, sonatas, oberturas y composiciones varias. En 1832 Rosquellas marca un verdadero hito en Buenos Aires -y al año siguiente en Montevideo- con el estreno de la sinfonía a doble orquesta La batalla de Ayacucho, cuyo éxito fenomenal suscita varias repeticiones (algo no habitual en su época), en junio y septiembre de ese año. El 30 de junio de 1832 se publica en el Diario de la Tarde de Buenos Aires el siguiente texto, firmado por “Unos Aficionados”: “En tres ocasiones en que se ha ejecutado la Sinfonía de la Batalla de Ayacucho, hemos observado con gran placer, que la inmensa y escogida concurrencia que el deseo de oírla llevó al Teatro, ha dado con sus repetidos aplausos las pruebas más inequívocas del mérito de esta composición”.

En 1833, con la decadencia del gusto por la ópera y otros factores políticos y sociales, Mariano Pablo Rosquellasdecide poner proa hacia el norte. En abril parte junto a Leticia y Luis Pablo; el historiador Vicente Gesualdo apunta que el 5 de mayo actúan en el salón de la Universidad de Córdoba, y el 17 de ese mes en Tucumán, con tal éxito que se les solicita permanecer allí hasta el 9 de julio. Luego de pasar por Salta, la caravana arriba a Bolivia, donde los Rosquellas vivirían de ahí en adelante, dedicados al comercio y por supuesto a la música. Mariano Pablo fallece en julio de 1859 en Sucre, y su hijo Luis Pablo  en 1883.

En el 2016, en ocasión del Bicentenario de la Independencia, fui convocada por la dirección del CCK parala curaduría de un ciclo sobre música argentina en la primera mitad del siglo XIX. Me pareció la oportunidad perfecta para un homenaje teatral y musicala esta figura tan atractiva. El 31 de julio de ese año se realizó en el CCK el espectáculo Mariano Rosquellas, “padre” de la ópera en Buenos Aires, con puesta de Concepción y PazPerre, y un elenco integrado por Norberto Marcos (Rosquellas), Trinidad Goyeneche (Leticia), Elías Ongay (Luis Pablo), Gabriel Schebor en guitarra y Javier Mas en piano. El homenaje motivó que, pocos meses después, descendientes del compositor radicados en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, tomaran contacto con el CCK; de este contacto surgió la posibilidad de exhumar la célebre Batalla de Ayacucho, que la familia atesoraba. Con reconstrucción, reconstitución y dirección musical de Lucio Bruno Videla, puesta en escena de las hermanas Perre y los protagónicos de Sebastián Sorarrain y Trinidad Goyeneche, el 9 de julio del 2017 La batalla de Ayacucho volvió a sonar, a toda orquesta, en Buenos Aires, en el marco de un concierto escenificado en la Sala Argentina del CCK. La reacción de los músicos participantes y del público mostró que, 185 años más tarde, la figura y la obra de Rosquellas podían seguir despertando tanta admiración como interés.

Fotos 1. CCK 2016, La música de la Independencia, Mariano Rosquellas, por Fede Kaplun / 2. Gesualdo / 3. CCK 2017, Batalla de Ayacucho, Mariano P Rosquellas, por Laura Szenkierman / 4. CCK 2017, Batalla de Ayacucho, Mariano Rosquellas, por Laura Szenkierman / 5. Gesualdo / 6. Retrato según el libro de Lauro Ayestarán.

Sin comentarios

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.