De PROFESIÓN MINISTRIL

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Se dan cita en Córdoba intérpretes de música antigua. La Escuela Hispanoamericana de Música Antigua actuará en la ceremonia de clausura del congreso (Fotos Hugo Suárez)

Hoy comienza el II Congreso Iberoamericano de Ministriles, un espacio para los músicos que se dedican, o quieran dedicarse, a interpretar música antigua con instrumentos ministriles, difundir este tipo de especialidad instrumental y proporcionar el acceso a su aprendizaje. Las actividades continuarán los días 28 y 29 de julio, y 3, 4, 5 y 6 de agosto.

Los profesores especialistas que participan en el encuentro son: Gustavo Gargiulo, Argentina-Suiza, corneta renacentista y trompeta natural; Javier Martos Carretero, España, sacabuche y trompeta de ministriles; Juan Alberto Pérez Valera, España, chirimía y orlo; Eduardo Rodríguez, Argentina, bajón y adufe; Nico Chaves, Argentina-Holanda, flauta dulce; Raúl Venturini, Argentina, vihuela de arco; Alejandro Parino, Argentina, vihuela de mano; Diego Nadra, Argentina-Holanda, oboe barroco.

Las actividades se realizan en la Escuela Hispanoamericana de Música Antigua, Casa Balear -Av. Maipú 251-. Para más información, escribir a Javier Martos Carretero (jazzjmc@gmail.com) o Enrique Ignacio Bernis (enriber_88@hotmail.com)

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La chirimía, el sacabuche, la corneta y el bajón fueron los principales instrumentos interpretados por los ministriles.

Se conoce como ministriles a los músicos contratados, que acompañaban a los trovadores en las cortes y catedrales. En la década de 1370-80, los músicos de las casas reales, en la Península Ibérica, comenzaron a ser inscriptos en los libros de la corte bajo el nombre de Ministriles. Su origen data de la Edad Media, cuando los juglares se ganaban la vida cantando y tocando un instrumento, como artistas ambulantes, pero con el tiempo la tendencia general fue ir convirtiendo esta profesión en sedentaria.
El número de ministriles variaba según las necesidades, las posibilidades económicas de cada lugar y, por supuesto, las preferencias de los patronos. Lo más habitual eran “coplas” de cuatro, correspondiéndose con el número de voces cantadas.
Los ministriles tocaban en los oficios litúrgicos, doblando, apoyando y acompañando la polifonía vocal, precedían y daban brillo a las procesiones, acompañaban a las danzas, tocaban animadas fanfarrias, anunciaban las fiestas, juegos de cañas, saraos, máscaras e incluso marcaban el comienzo de las ventas en los mercados. También acudían a las casas frecuentadas por la aristocracia ejecutando música profana.


Polifonía renacentista. Los ministriles doblan y sustituyen voces. Participación de Javier Martos Carretero.

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