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Lo sublime de este mundo

El Coro Polifónico Delfino Quirici, cuya sede es la ciudad de Río Cuarto, ensaya Un Réquiem Alemán, la extraordinaria obra que Johannes Brahms compone a partir de la pérdida de su amigo, Robert Schumann, primero, y de su madre, Johanna, un tiempo después. La profundidad y belleza de la partitura excede a cualquier pretensión de dogma de fe, pese a la calificación despectiva de un réquiem ateo. Fue estrenada en 1868.

El Coro Delfino Quirici, así llamado en reconocimiento al director de orquesta y fundador de la agrupación en el año 1932, será dirigido en esta ocasión por Mariano Moruja, maestro invitado de sólida carrera artística. En 2009 recibió el Premio Konex de Música Clásica Argentina, Director de Coro. Integró el Estudio Coral de Buenos Aires, dirigido por Carlos López Puccio. Fundó y dirige el Grupo de Solistas Vocales Diapasón Sur.

La función es este domingo 17, a las 19, en el Teatro Municipal de Río Cuarto, y con entrada libre y gratuita. Con la actuación destacada de Irene Amerio y Vicente Ronza, en piano. Laura Rizzo, soprano, y Federico Bildoza, barítono. El director invitado es Mariano Moruja. 

Gracias a una gestión del director estable del Coro Delfino Quirici, Juan Brarda, accedimos a un testimonio del director invitado acerca de esta propuesta musical: “Este Réquiem es una obra cumbre que Brahms escribe para sus dos mayores amores expresivos, como el coro y el piano, en cierta forma, es una obra autobiográfica porque está escrita acerca de la impresión de la pérdida de Schumann, amigo y referente, y otro caso, cuando agrega el último número, relativo a la muerte de su madre”.

Ya que la pieza no se ajusta estrictamente a la música dedicada al descanso eterno, su sentido está orientado a “la resurrección o de la transformación hacia una vida mejor, a las continuas transformaciones del ser humano”, entiende Mariano Moruja.

“Técnicamente es una obra perfecta con una destreza impresionante, en la que hay distintos personajes que expresan la idea de un hombre plural, que pide a Dios ser instruido sobre el sentido de la vida. También aparece una mujer, como una madre protectora, que promete el consuelo eterno”, comenta el director invitado.

El réquiem agnóstico de Brahms “es un gran logro que se convierte en una obra universal, como sucedió con su famosísima Canción de cuna, que atravesó el planeta completo”, confluye Mariano Moruja.

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