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Nace una orquesta…?


Enrique Ochs armó y dirigió la orquesta bajo los auspicios del Centro Musical de Córdoba / Diario Los Principios, Arzobispado de Córdoba
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El 26 de abril de 1922, apareció en Córdoba una noticia resonante para el ambiente musical, acostumbrado a la actuación de compañías de ópera, las tradicionales retretas de la Banda de Música, las regulares arias con un austero acompañamiento instrumental y la música de cámara.

El diario Los Principios anunció que una orquesta dirigida por un maestro alemán estaba ensayando un concierto sinfónico para el Teatro Rivera Indarte, actualmente Teatro del Libertador San Martín.

La orquesta estaba totalmente formada por elementos locales, profesionales, aficionados y un grupo de alumnos del Conservatorio Provincial, bajo la dirección del maestro Enrique Ochs, “cuya actuación en los escenarios europeos le ha conquistado merecida fama”, según la nota “Concierto sinfónico en el Rivera Indarte”, publicada en el mismo diario un día antes del debut, el 13 de mayo de 1922.

El concierto fue producido -se diría hoy en día-, por el Centro Musical de Córdoba, asociación fundada el 19 de julio de 1909 con el fin de estimular “el desarrollo de la buena música”, según Rafael Moyano López en “La cultura musical de Córdoba”.

Varios días antes del concierto, las columnas de arte y espectáculos auguraban una función a sala repleta, aunque el resultado no fue como se lo esperaba. El público de Córdoba no estaba habituado a los conciertos para orquesta y eso, al parecer, influyó en la boletería.

El público expresó su satisfacción “con repetidas ovaciones al terminar cada uno de los tres tiempos de la grandiosa sinfonía”, escribió el cronista en referencia a la “Sinfonía N. 5”, de Ludwig van Beethoven, en el comentario publicado después del concierto, el 15 de mayo.

Fanny Barbarich matizó el programa con el aria de Chimène (Jimena) de la ópera «El Cid», de Massenet, con acompañamiento de un cuarteto de cuerdas.

Mayor compromiso

El periodista discute con “el egoísmo incompresible de determinados elementos a quienes debía interesarles la propagación y mejoramiento del ambiente musical en Córdoba”. Al parecer, se esperaba un compromiso mayor por parte de algunos profesores, que le dieron la espalda al concierto y no participaron en la orquesta.

“Mientras en la orquesta ocupaban desinteresadamente su puesto varios aficionados que poseen títulos universitarios (un abogado, un médico y un ingeniero), de los cuales uno de ellos es diputado provincial, brillaban por su ausencia profesores de nuestro conservatorio y algunos de sus alumnos, perjudicando la necesaria complementación de la orquesta, en la que no pudo disimularse la escasez de instrumentos de cuerdas”, dice la crónica titulada “Verdadero suceso de arte musical”.

El médico y diputado al que hace mención es Rafael Moyano López, fundador del Centro Musical de Córdoba, miembro de la Comisión de Fomento y Supervisión de las Bellas Artes y del grupo encargado por ley de elaborar el proyecto para la creación del Conservatorio de Música. Es autor del proyecto de ley de becas para el perfeccionamiento de artistas en el extranjero, al que Deodoro Roca y Carlos Astrada, por intermedio del diputado Suárez Pinto, lograron modificar con la extensión de uno a tres plásticos becados y la incorporación de un músico.

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