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Cuando lo académico se nutre de la tradición popular



“Magia, pasión y alegría” fue el título del programa ofrecido por la orquesta / Foto Clásica Córdoba

La Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de Córdoba interpretó a compositores sudamericanos, que llevaron al plano de la orquestación elementos del campo folklórico. Sucedió el martes en la Sala de las Américas de la Ciudad Universitaria, en la apertura de su temporada de conciertos y con el debut del maestro Hadrian Avila Arzuza, como director titular de la agrupación que transita este año su temporada número 13. El día anterior, el organismo universitario invitó al ensayo general a la Orquesta Típica El Chingolo, agrupación que realiza un importante trabajo de inclusión social, dirigida por los profesores Guillermo Zurita y Juan Tatián.

El público respondió al concierto en gran medida, algo que la organización destacó como positivo y alentador a la vez. La función forma parte del ciclo organizado por la Secretaría de Extensión de la UNC. Sobre la hora del inicio de la función la sala estuvo prácticamente completa. 

El comienzo estuvo reservado a la música de tango, representada en la “Fantasía tanguera N. 7 para orquesta”, del rosarino Ezequiel Diz, un prolífico compositor cuya obra está sujeta a la unión entre la música clásica y el tango. Ezequiel Diz se encontraba entre el público en la Sala de las Américas. Con una clara expresión de alegría en su rostro, el compositor saltó de su butaca y fue hacia el escenario para estrechar la mano del maestro Arzuza y el concertino Daniel Rivera.

Antes de cerrar la primera parte del concierto, el programa continuó con “Janitzio”, un poema sinfónico del mexicano Silvestre Revueltas, netamente inspirado en sonoridades folklóricas. Janitzio es una isla muy turística en el lago de Pátzcuaro, en México, la que no habría sido de la simpatía del compositor que, no obstante, hizo esta orquestó para su geografía.



El perfil americanista del repertorio acaso fue uno de los principales atractivos del concierto. Las identidades nacionales se fundieron en un cuerpo sonoro de gran riqueza. / Foto Clásica Córdoba

Luego del intervalo, la orquesta retomó con “Ausencias”, una obra sincera y sencilla de la compositora argentina Claudia Montero, cuya obra poco a poco se hace más conocida gracias a programas como este y el que la semana pasada interpretó la Orquesta de Cuerdas Municipal de Córdoba, “Luces y sombras”, el concierto para guitarra y orquesta de cuerdas que contó con la actuación de la solista María Isabel Siewers. Al presentar la pieza, el maestro Arzuza contó que la misma compositora cedió la obra para este concierto. Claudia Montero nació en Argentina y vive en España. En 2018, recibió el premio Grammy Latino al Mejor Album Clásico por el disco “Mágica y misteriosa”.

Posteriormente, la página se abrió en el capítulo dedicado a Colombia, país natal del director de la orquesta -Avila Arzuza nació en Barranquilla, distrito industrial y portuario-. La pieza elegida fue “Puya”, un ritmo característico de la música popular del Caribe colombiano, escrita por Héctor González, en quien convergen las dotes de guitarrista y estudioso de las formas autóctonas de la guitarra en las distintas regiones del país. Un compositor para seguir explorando.

La puya es una seña de identidad del folklore costeño, como también lo son la cumbia, el jalao, el garabato, el chandé, el porro, la guaracha y la champeta. Estas músicas animan el “Carnaval de Barranquilla”, fenómeno cultural considerado por UNESCO como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad.

Hacia el final, la sinfónica de la Universidad Nacional de Córdoba interpretó “Carnaval”, una sinfonietta del brasileño Ernani Aguiar, director de coros, compositor y musicólogo. La obra puede concebirse como una crónica de la mundialmente famosa fiesta popular brasileña, un relato en el cual los ritmos característicos son los personajes de la secuencia. El último movimiento requirió por parte del maestro Arzuza la participación del público, que interactuó fluidamente con la orquesta haciendo escuchar su voz.

Para terminar, entre el público estaba el cónsul de Brasil en Córdoba, João Solano Carniero da Cunha. De hecho, el programa de mano agradece la gestión del consulado para facilitar la partitura de Ernani Aguiar.

1 Comentario

  1. Rubén
    30 mayo, 2019 at 9:48 pm — Responder

    Excelente Maestro Ávila Arzuza

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