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“Cuanto más parecido tocan todos, mejor es la orquesta”

Su llegada fue recibida con el respeto que irradia el enorme trayecto artístico que habla de él en la historia de la música argentina / Nació el 31 de diciembre de 1933 / Enfático, con sentido del humor y claridad de ideas, Pedro Ignacio Calderón dirige la Orquesta Sinfónica de la UNC, gracias a una invitación de Hadrian Avila Arzuza y el decidido apoyo de la Secretaría de Extensión Universitaria.

 

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Corre el intermedio en el segundo ensayo de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de Córdoba, y el maestro Pedro Ignacio Calderón recibe a Clásica Córdoba en el camarín de la Sala de las Américas, en la Ciudad Universitaria, donde este jueves la agrupación universitaria realizará el sexto concierto de su temporada con un programa de temperamento Romántico bajo la dirección del eminente director de orquesta argentino.

“Siempre fui muy aficionado a actividades que no tienen que ver con la música. De chico quería ser aviador, me gustaba volar. Tuve que ser músico porque no me dejaron seguir la carrera de aviación, después no me arrepentí de haber seguido la música. Sin embargo, en los años tardos, empecé a hacer lo que se llama simulación de vuelo; en mi casa tengo un equipo completo de simulación que es como subirse a un avión y gracias a eso yo aprendí a volar. Siempre me gustó volar, y con todos mis sentimientos estar ahí, arriba, entre las nubes”, relata el maestro.

Su otra afición es la gastronomía. “A través de los viajes que he hecho por todo el mundo, aprendí diversas cocinas, sobre todo de las principales cocinas europeas, que son la francesa, la italiana y la española. Eso es algo que tiene que ser acompañado por buenos vinos, y tuve que conocer sobre buenos vinos. Entonces puedo decir que en compañía de mi señora, Hayde, he estado en algunos de los mejores restaurantes del mundo también y he tomado algunos de los mejores vinos del mundo”, cuenta Calderón.

En el plano musical, el maestro recuerda que primero fue pianista, alumno del maestro Vicente Scaramuzza, el mismo maestro de Martha Argerich y de Bruno Gelber. Su primera actuación como solista fue con el “Concierto para piano y orquesta en la menor”, de Edvard Grieg, acompañado por la Orquesta Sinfónica de Radio Nacional.

“Ya estando en mis cuarenta y tantos años, una vez en Tucumán, donde yo fui director de orquesta, toqué y dirigí desde el piano el último de los 27 conciertos para piano de Mozart, así que me dí ese gusto muy lindo en mi carrera”, recuerda el maestro.

A partir de su conocimiento de la orquesta, Calderón cambió de instrumento y la orquesta pasó a ser su instrumento preferido. Becado por el Fondo Nacional de las Artes, tuvo la oportunidad de hacer su primer curso “serio” de dirección de orquesta ya que su anterior formación había sido como autodidacta. “En Italia, tuve la suerte de tener como maestro a Fernando Previtali, gran director de ópera. Después regresé a Argentina y gané el primer premio para estudiar en la Orquesta Filarmónica de Nueva York; eran tres primeros premios, uno de ellos era Claudio Abbado, así que estuvimos trabajando un año juntos como asistentes de la Orquesta Filarmónica de Nueva York dirigida por Leonard Bernstein”, relata el maestro, que también se formó en dirección con Hermann Scherchen y Alberto Ginastera.

El 24 de julio de 2015, la ministra de Cultura de la Nación, Teresa Parodi, le entregó a Pedro Ignacio Calderón el título de Director Emérito de la Orquesta Sinfónica Nacional, la orquesta de conciertos del Teatro Colón, organismo que dirigió durante 22 años.

La experiencia en la filarmónica de Nueva York fue clave para entender “no tanto sobre cómo dirigir sino como tocan las grandes orquestas”. La diferencia reside en el grado de capacitación de sus integrantes, señala. “Nuestras orquestas son muy variables, mientras que en esas orquestas nadie está por debajo de una calificación muy alta”, aclara.

El director cuenta que la primera vez que dirigió la Orquesta Sinfónica de Córdoba fue a principios de la década del ´60, en 1961 o 1962, invitado por el maestro Teodoro  Fuchs, uno de los grandes director del cuerpo estable provincial. “Córdoba fue siempre n lugar que se distinguió por la calidad de la música que se hace acá”, afirma.

En su carrera como director, Pedro Ignacio Calderón hizo un importante aporte a la difusión de las sinfonías de Gustav Mahler y de Anton Bruckner, cuando estos compositores eran muy poco conocidos en Argentina. “Puedo asignarme el mérito de haber hecho la primera ejecución en América Latina de la octava sinfonía de Mahler, la llamada Sinfonía de los Mil, en 1967 en el Teatro Colón, era la última sinfonía que me faltaba dirigir y así culminé el encuentro con Mahler”, destaca.

La Dirección

Aunque no hay lugar para hablar de un «método Calderón» de dirección, el maestro establece algunas condiciones básicas para los músicos y las músicas en la orquesta: “tomar la profesión con dedicación, seriedad y disciplina”, sintetiza.

“Lo ideal en nuestra Argentina sería que se haga como en las grandes orquestas de Europa y Estados Unidos: los músicos nunca van a un ensayo sin saber perfectamente la parte que tienen que tocar, lo que quiere decir, no solamente que la miró, sino que la miró y la aprendió. En una orquesta lo mejor es cuando todos tocan igual, entonces hay uniformidad en lo que se toca, y eso es algo difícil de inculcar: el respeto al trabajo global, hacer lo que le conviene al organismo”, argumenta el director.

“El mejor músico de orquesta es el que toca como todos, no como a él le parece. Esos conceptos están muy bien arraigados en la ideología de las grandes orquestas, ya sean estadounidenses o europeas, donde están las mejores orquestas, lo que yo llamo las superorquestas”, define el director invitado.

Las “superorquestas” son aquellas que además de contar con muy buenos elementos aceptan el concepto de que todos los integrantes tienen que tocar parecido. “Cuanto más parecido tocan todos, mejor es la orquesta”, concluye el director como si trazara una metáfora de un país.

Agenda

Jueves 31 (octubre), a las 19, en la Sala de las Américas, Ciudad Universitaria. La Orquesta Sinfónica de la UNC ofrece «Terrenal y sobrenatural», en programa: obertura de la ópera “Der Freischütz” -El cazador-, de Carl Maria von Weber, y termina con la “Sinfonía N. 6 en mi menor -Patética-“, de Piotr Ilych Tchaikovsky. Dirección de Pedro Ignacio Calderón. Entrada libre y gratuita.

1 Comentario

  1. María Mercedes Avila
    30 octubre, 2019 at 7:34 pm — Responder

    EXCELENTE OPORTUNIDAD DE ESCUCHAR Y VER DIRIGIR AUN MAESTRO VENERADO EN LA HISTORIA MUSICAL ARGENTINA….ADELANTE MAESTRO !!!!

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