Cita DirectaNotas

El sonido se construye

El solista de oboe mantuvo una comunicación con Clásica Córdoba a partir de la clase magistral gratuita de este miércoles, a través de la Orquesta Académica Juvenil. Su instrumento y el regreso a la actividad musical.

El oboe es un instrumento que tiene una calidez y una dulzura innatas, pero “hay que trabajar mucho en construir ese sonido”, afirma Gianfranco Bortolato, solista de oboe en la orquesta del Teatro de la Ópera de Roma.

El maestro dará una clase magistral este miércoles 2, a las 16, mediante la plataforma Zoom. La actividad es organizada por el Istituto Italiano di Cultura (Córdoba) y el Teatro del Libertador San Martín a instancias de la Orquesta Académica Juvenil.

“Hay que saber que el oboe es un instrumento de viento que utiliza cañas construidas por cada oboísta, cañas que se adaptan a las características de la boca, de los labios y de la forma de soplar el aire de cada instrumentista”, señala Gianfranco Bortolato. “Para mí lo más importantes es que el sonido sea dulce también flexible, para que tenga muchos matices. El error principal en el que puede caer un instrumentista es pensar solamente en su instrumento. Es decir, lo idea es pensar la música, imaginarse cómo interpretaría esa frase otro instrumento”, reflexiona Bortolato.

En materia de repertorio para oboe, el maestro invitado revela que sus preferencias se inclinan hacia el Barroco y el Clasicismo. En el plano orquestal, subraya el célebre Concierto para oboe, de Richard Strauss, en lo relativo a la música de cámara destaca las Tres romanzas para oboe, de Robert Schumann.

Según Bortolato, el placer de interpretar otras sonoridades con el instrumento también puede encontrarse en obras como Sequenza VII, de Luciano Berio, una obra del año 1969. «En realidad, el repertorio para concierto solista no es muy amplio -comenta-, pero el oboe puede explorar más repertorios adaptando obras para otros instrumentos, por ejemplo, tocar arias de Mozart para soprano y orquesta (junto a la Orquesta Sinfónica de Córdoba interpretó en 2017 una adaptación del aria Ma che vi fece, o stelle… Sperai vicino il lido, de Mozart)».

De una estación a otra

Para el mes de agosto, Gianfranco Bortolato tenía prevista una gira en Argentina, que incluía actuaciones en Salta, San Juan, Mendoza y posiblemente en Córdoba, pero todo quedó suspendido a raíz de la situación mundial.

El Teatro de la Ópera de Roma retomó la actividad en junio pasado, cuando dio inicio su tradicional temporada de verano, realizada al aire libre, que se extendió a julio y agosto. La temporada estival se realizaba antes de la pandemia en las Termas de Caracalla, un complejo de aguas calientes para baños construido en el año 216 en Roma.

A poca distancia de Caracalla, se encuentra otro sitio histórico como es el Circo Máximo, la pista para carreras de carros que se cree fue el lugar de de espectáculos populares más grande todos los tiempos. Allí se trasladó el la Ópera de Roma para llevar a cabo el festival de verano, lo que demandó adaptar el programa de óperas y conciertos a las nuevas condiciones de salubridad para reunir espectadores, artistas y técnicos teatrales.

«Desde el momento en que el comité científico estableció una distancia entre los músicos de dos metros -cuenta Bortolatono-, no era posible ampliar el escenario de Caracalla. Entonces, en un mes se organizó una nueva temporada en un nuevo escenario, un escenario impresionante de 1.500 metros cuadrados, adentro del Circo Máximo, con una platea con capacidad para 1.400 personas con distanciamiento, y todas las medidas de salubridad».

Se llevaron a cabo 21 funciones de óperas, ballet y conciertos en una edición que será histórica. «La recaudación ascendió a 977 mil euros para un total de 22.918 espectadores», detalló el teatro en una comunicación oficial.

La siguiente instancia en la nueva certidumbre, se traslada al Teatro Costanzi, como se conoce a la Ópera de Roma, construido en 1880. «Los primeros días fueron difíciles con mucho miedo -revela Bortolato-. Todos con distanciamiento y protocolo de sanidad. Solamente puedo quitarme la mascarilla cuando me siento en mi silla a tocar. De momento, no hemos tenido problemas. Esta semana el teatro volvió a abrir con una nueva programación. La capacidad ha quedado entre 500 y 800 personas, cuando en otro tiempo la capacidad era de 1600 personas», concluye el solista de oboe que brindará su conocimiento y experiencia a través de la clase magistral.

Sergio Chalub

Sin comentarios

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.