Notas

El Coro Lírico del Libertador

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Todos los días, desde el mes de julio de 1950, el diario La Voz del Interior publica el Calendario sanmartiniano, un inventario de episodios y acontecimientos en la vida del Libertador de América, que obedece a la conmemoración del centenario de la muerte del Padre de la Patria, José de San Martín, el 17 de agosto de 1850.

Los homenajes se extienden más allá del mes de agosto, hasta bien entrado septiembre. No hay asociación, civil, militar o eclesiástica, colectividades de inmigrantes, gremios y cualquier otro aspecto de la vida social, el deporte y la cultura, que no hace su manifestación de gratitud al Libertador.

Una práctica que parece responder a una tradición, determina que paseos, plazas, avenidas, escuelas, sedes sindicales cambian su nombre por el de General José de San Martín, como gesto de fervor patriótico.

El 11 de agosto de 1950, el Teatro Rivera Indarte cambia de nombre, para llamarse Teatro del Libertador General San Martín por Decreto del Gobierno de Córdoba. Lo curioso es que unos días antes de la publicación oficial, se anuncian espectáculos en un teatro con este nombre, aunque sin precisar el lugar, lo que desconcierta al público habitual del coliseo inaugurado en 1891 y despierta una incógnita que no sorprenderá a nadie.

A medida que se acerca el día 17 de agosto, crecen las actividades sociales y culturales. Se concreta el Certamen plástico escolar Sanmartiniano, que suma a todas las escuelas de la provincia. Los trabajos elegidos se exhiben hasta mediados de septiembre en el Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Caraffa.

En el todavía Rivera Indarte se dan funciones gratuitas de cine para niños. El pájaro loco, Maravillas de América, Aquí llega el circo, son parte del programa. El protocolo de entonces indica que las entradas deben retirarse por la ventanilla de la boletería y antes de comenzar la función se canta el Himno Nacional.

Los llamados «teatros vocacionales», El Navío y La Cigarra, ganan terreno en la escena artística local con representaciones que suben a las tablas del hoy incierto Teatro Comedia.

El mayor hecho artístico

El acto culminante de las actividades para honrar el centenario del paso a la inmortalidad del Padre de la Patria es un concierto en el teatro oficial, que hace unos días ha cambiado su nombre. La función tiene el especial atractivo de ser el primer concierto sinfónico coral realizado en la sala por elencos estables. La función es el domingo 20 de agosto, a las 18, con entrada gratuita. La función inicia la actividad artística del actual Coro Polifónico de Córdoba.

La obra elegida es el Réquiem, de Giuseppe Verdi, interpretada por la Orquesta Sinfónica de Córdoba y un Coro Lírico que destaca la actuación de solistas del Teatro Colón, contratados para ocasión tan especial. La dirección general es del maestro Lionello Forzanti, en tanto que el coro está formado y preparado por el joven director italiano, Corrado Mirandola, quien entonces ejerce como subdirector de la sinfónica.

En el anterior concierto, la orquesta que dirige Forzanti presenta a Mario Perini, reciente incorporación como primera viola del organismo. En ese concierto, Forzanti decide interpretar dos veces una misma obra, toda una novedad: Música para celesta, cuerdas y percusión, de Bela Bartok, pieza fechada en 1936.

La figura de Corrado Mirandola volverá a ser protagonista en otro hecho de relieve, también dentro de los homenajes al prócer de la Independencia y en el mismo Teatro del Libertador. Será en septiembre de 1950, cuando el joven Mirandola dirija un coro de más de 250 voces viriles y de niños, acompañado por la Banda Sinfónica de la Provincia, que entonces conduce Nicolás Parisi, en la Epopeya de San Martín, una obra con música de Aquiles Pedrolini y letra de Pablo Ardizone.

Sergio Chalub

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