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El estado emocional de los sonidos

De niño jugaba a dirigir frente a un espejo. Cree en el poder de las emociones y en la necesidad de conocerlas. Lleva adelante un programa de Accesibilidad y recupera la obra de compositoras a través del ciclo En clave femenina.

Vicent Pelechano es un joven director de orquesta español, que se proyecta entre los más destacados de su generación. Ha dirigido distintas orquestas en América del Norte y Europa, también ha ejercido la docencia como profesor invitado en universidades en España, Estados Unidos e Italia. En sus manos recayó la responsabilidad de dirigir estrenos absolutos, y trabajó con solistas de jerarquía en Alemania, Suiza, Los Angeles e Inglaterra.

Pelechano dirige la Banda Municipal de Música en Santander, organismo creado en 1881 y de importante papel en la vida cultural de la ciudad capital de la región de Cantabria. También dirige la Orquesta Sinfónica Juvenil residente en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, agrupación que lleva el nombre de Ataúlfo Argenta (1913 – 1958), uno de los directores de orquesta más importantes de la primera mitad del siglo XX en España.

Una faceta interesante en la carrera del director es su interés por la manera de sentir del individuo, más bien, del conjunto de personas que participan de aficiones semejantes reunidas en un espectáculo musical. El director tiene realizados estudios de psicología cognitiva y psicología de la emoción, inteligencia emocional, neurociencia y psicología de la mente o psicología de alto rendimiento.

– ¿Cuáles son las relaciones entre esas disciplinas y la música, y qué influencia tienen en su carrera de director de orquesta?

– La mayoría de estas especialidades, al igual que la música, intentan determinar la esencia de algo, manifestarla y exteriorizarla, por lo cual, los diversos enfoques psicológicos que comenta, se convierten en herramientas ideales para llevar a la superficie emociones y estados mentales, no sólo del público, sino también de los músicos de la orquesta. El director debe conocer de ello y ser capaz de extraer el máximo rendimiento en esta relación.
En lo que respecta a la segunda cuestión, creo que el director de orquesta, para poder transmitir un profundo conocimiento, debe de tener una formación muy amplia y completa, no solo a nivel musical, sino a un nivel cultural, social, histórico, filosófico, entre un largo etcétera. Además de todo ello, la especialidad de dirección tiene un alto componente de interacción social, los directores hacemos música por medio de las personas, de ahí la importancia de desarrollar estudios y conocimientos sobre diversas vertientes de la psicología.
Como he comentado, detrás de las notas musicales hay un vasto mundo de emociones, sensaciones o estados mentales. Si queremos desarrollar estos objetivos, es fundamental trabajar el componente mental y psicológico. Estos argumentos conforman parte de la respuesta a la pregunta que plantea sobre la influencia de estas especialidades en mi carrera de director de orquesta, pero obviamente, también existe otra vertiente, más interna, que afecta a potenciar los propios recursos. Formúlese la siguiente pregunta: De una obra musical ¿Qué sientes y qué quieres transmitir al público? Cuando, sobre el podium, te planteas esta pregunta, las especialidades de las que estamos hablando adquieren una importancia hipérbole, gracias a las cuales, puedes rentabilizar y exprimir mucho mejor tus recursos, obteniendo mayores logros con los mismos contenidos.

– Se percibe en distintas entrevistas que usted tiene la intención de ir más allá del hecho artístico. Como si la música fuera el vehículo de un objetivo más profundo que el goce estético de una obra musical ¿Hay algo de esto en su trabajo de dirección?

– Detrás de cada sonido, hay una sensación, un sentimiento, una vibración que nos transporta al estado emocional que deseemos. Cualquier sinfonía, del compositor y periodo de la historia que elijamos, está construida sobre un universo de emociones, sensaciones, estados mentales, en los cuales aprecias que las notas musicales solo son la superficie de un mundo mucho más amplio y profundo.
Es esa la verdadera función del director, aflorar a la superficie dicho universo de emociones que el compositor ha plasmado en su partitura. Además, tenemos que ser conscientes que, por medio de la música, podemos intensificar cualquier experiencia, sentimiento, sensación, así como nuestros estados de ánimo. Por ello, una vez eres conocedor de esto, te das cuenta de la verdadera función de la música, la cual atiende a una objetivo más superior que el estético. No se trata de alcanzar un placer superficial o estético, se trata de conseguir un placer emocional interno. Observar los sonidos como estados emocionales.

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<< ¿Qué intención quieres darle a una frase, a una estructura, a esa sección de exposición de una forma sonata? ¿Qué quieres lograr en dichos fragmentos? >>, se pregunta el director.

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En su trayecto profesional hay un fuerte interés por ampliar el horizonte de la música académica a públicos alejados o que nunca tuvieron contacto con este repertorio, un ejemplo de ello es el proyecto Música con Accesibilidad ¿Qué puede comentar al respecto?

– Se trata de un proyecto donde se muestra la música desde otro punto de vista. El proyecto Música con Accesibilidad está compuesto por una serie de ensayos abiertos reservados, sobretodo, a determinados colectivos sociales que padecen algún tipo de desorden o alteración emocional, psíquica, mental o que sufren problemas de diversa índole social y que no tienen, de forma general, la posibilidad de asistir a un concierto.
Imagine si uno de dichos ensayos pudiera convertirse en un punto de inflexión o enciende “la luz” en la conciencia de estas personas, y se convierte en el germen de un cambio de comportamiento de una persona, por ejemplo, con problemas de integración social.
Recuerdo, en experiencias previas a este proyecto, una sesión que trabajé para personas con problemas de audición, concretamente con personas con implantes cocleares, donde una niña escuchó, por vez primera, un sonido musical con un alto porcentaje de nitidez.
Tenía que haber visto ¡Qué sensaciones desprendía esa niña! Ese es el verdadero espíritu de este ciclo.
En los diversos ensayos de este proyecto, el oyente podrá sentir y percibir no solo los diversos elementos que componen una obra musical, o cómo se estructura la línea melódica hasta la configuración tímbrica de un fragmento, sino que de forma novedosa y como complemento a esta experiencia, podrá apreciar todas las explicaciones desde diversas ubicaciones del auditorio, experimentando de dicha forma el impacto del sonido en una amplia variedad armónica, o en un ambiente estereofónico donde el oyente se verá envuelto de sonido.
Sinceramente creo que es un derecho que cualquier persona pueda disfrutar de la música y de todos sus beneficios. Hay que ser conscientes que por medio de la música, podemos intensificar cualquier experiencia, sentimiento, sensación, así como nuestros estados de ánimo.

– ¿Qué lo atrapó de la dirección de orquesta?

– La dirección de orquesta, el encuentro de un camino. La cuestión es ¿qué no me atrapó de la dirección de orquesta? Recuerdo que durante mi niñez, cuando escuchaba alguna sinfonía, indistintamente del compositor que fuera, me ponía a dirigir delante de un espejo, dando rienda suelta a mis sensaciones y emociones.
En aquellos momentos me daba cuenta que cuando realizaba ese tipo de “juego” y desarrollaba algún gesto que coincidía con la música, sentía como una energía especial, una inyección de emoción, un énfasis de alegría (sobretodo y obviamente en aquellos pasajes donde la orquesta sonaba con potencia).
Luego y a medida que realizas estudios de música, ves cómo esa sensación que tenías de pequeño no solo se mantiene, sino que empiezas a comprenderla, a entenderla mejor y a disfrutarla mucho más. Con la madurez profesional y la adquisición de mayor experiencia, entiendes de forma más amplia, completa y profunda que ese “juego” de dirigir delante del espejo no solo era un juego, sino más bien el encuentro de un camino.

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– Hay un aspecto de su profesión que interesa especialmente en nuestro contexto nacional e hispanoamericano, y es la interpretación de repertorio de compositoras ¿En qué consiste En clave femenina?

Es un tipo de programa de concierto que nace con el objetivo de poner de relieve el trabajo de algunas de las mujeres compositoras que han habido a lo largo de la historia, explorando sus mundos, muchas veces muy convulsos y, en cierto modo, tan ignorados. Es fantástico ver la fuerza que utiliza Emilie Mayer en su Faust-Ouverture, Op.46, la sensibilidad que transmite Cécile Chaminade en su Callirhoë, Op.37 o el universo tan amplio que Amy Beach plasma en su Sinfonía Gaélica op. 32 en E minor. Ese fue el programa que desarrollé en la pasada temporada.
En lo que respecta a la temporada presente (2021) descubriré parte de los mundos de otras tres compositoras como Ethel Smyth con su String quintet, Op.1, escrito en cinco movimientos. Permítame destacar que Ethel fue una de las personalidades más destacadas dentro del movimiento del sufragio femenino, por el que luchaban no solo para poder ejercer el derecho al voto, sino también el derecho a poder desarrollar cargos públicos.
Las otras dos figuras que destacaré en esta edición serán la compositora sueca Helena Munktell, con su poema sinfónico Bränningar y la francesa Augusta Holmès, con otro poema sinfónico, Andromède, En este punto hay que decir que muchas compositoras, firmaban sus trabajos bajo nombres seudónimos, un claro ejemplo lo tenemos en el programa de este año, ya que la propia Augusta Holmès firmó trabajos bajo el nombre de Hermann Zeuta.
Para futuras ediciones del programa En clave femenina, en las cuales ya estoy trabajando, se orientan gestiones con compositoras actuales para poder divulgar su música.
En este apartado hay que plantearse la siguiente pregunta ¿Qué porcentaje de obras escritas por mujeres se interpretan en los escenarios de todo el mundo? Ahora entiende mi énfasis en esta cuestión.

– ¿Cómo se vive el retorno a las actuaciones en público?

– ¡De forma más intensa, más viva y más consciente! Si analizas todos los parámetros de un concierto, el del público, por muchas cuestiones, es de vital importancia. Cuando estas en medio de una actuación, los directores no vemos al público, pero sí que lo sentimos y percibimos. Notas que el teatro, el auditorio está latente, respira, tiene vida, llegando a percibir, en cantidad de ocasiones, un feed-back de tu trabajo y la energía que desarrollas en el podium.
Esta pandemia global, entre otros muchos aspectos, nos ha ensañado a valorar la importancia de aspectos cotidianos que con el día a día no le prestas con el suficiente detenimiento. Un ejemplo de lo que comento lo vimos en el Concierto de Año Nuevo 2021 de la Philarmónica de Viena, donde tuvieron que reproducir aplausos virtuales para evitar esa terrible sensación de frialdad de una sala completamente vacía. Por tanto, cuando tienes el privilegio y la fortuna de poder pisar un escenario y vuelves a un teatro con público, aunque sea con las actuales limitaciones de aforo, te sientes más vivo que nunca y con la obligación de transmitir tu mejor discurso musical.

Por Sergio Chalub

1 Comentario

  1. Alicante García
    18 febrero, 2021 at 2:13 pm — Responder

    A, Alicante

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