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La ópera, un drama nacional

Un informe periodístico revela que el 60 por ciento de la producción lírica en Argentina se fundamenta en el circuito no oficial. En 2019, aumentó la cantidad de funciones. La pandemia frustró un auspicioso 2020.


Gráfico publicado por el medio dedicado a la cobertura de la lírica en el país

El sitio especializado Opera en Argentina publicó en diciembre de 2019 un informe sobre la temporada lírica en el país. La investigación arrojó resultados muy interesantes, que pueden ser leídos desde distintas perspectivas.

Entre las conclusiones, el informe revela: «En plena crisis económica, la cantidad de funciones de ópera en el país aumentó un 35 por ciento. De 315 fechas registradas en 2018, este año se contaron 426 y se acrecentó la proporción de producciones montadas fuera de la Ciudad de Buenos Aires. Si bien en el imaginario la actividad lírica está relacionada a las instituciones oficiales, la mayor parte de las representaciones provienen del circuito independiente -en 2019, 61 por ciento versus 39 por ciento-, un sector que tiene la particularidad de poner ópera en escena en espacios no pensados para este fin -como salas de teatro del under, bares, museos y escuelas- a través de mecanismos de autogestión».

No obstante las limitaciones económicas del año anterior, la temporada 2020 auguraba un panorama más alentador. La pandemia echó por tierra definitivamente toda esperanza de correr el telón a la lírica en esta temporada.

«Además de los organismos estables, existe en Argentina una treintena de agrupaciones independientes que produce el 60 por ciento del total de las funciones de teatro lírico en todo el país, según confirman las estadísticas de los últimos dos años», señala Noelia Pirsic en la nota «La lírica en cuarentena», publicada en mayo pasado por Ópera en Argentina.

En el caso de la ciudad de Córdoba, la temporada 2019 dio cuenta de Don Giovanni (El disoluto castigado), de Wolfgang Amadeus Mozart, a cargo de la Compañía Lírica In Crescendo, en la capilla del Paseo del Buen Pastor, Così fan tutte. La escuela de los amantes, también de Mozart, llevada a escena por la Compañía Opera en Movimiento, en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, y Carmen, de George Bizet, por la compañía que dirige Liliana Carreño en las tablas del Teatro Real.

El Teatro del Libertador, una de las casas de ópera más importantes de Argentina, prolongó en 2019 la ausencia de este tipo de producciones. El coliseo volvió a la actividad después de una obra de restauración sin precedentes, especialmente, de trabajos de adecuación tecnológica de la caja escénica. El Seminario de Canto del Teatro del Libertador interpretó fragmentos de operetas alemanas del ciclo Jóvenes solistas.

>> La pregunta que sigue dando vueltas en cuanto al plano oficial en Córdoba, es la misma de siempre: ¿Por qué razones el Estado, capaz de ejecutar esas obras del patrimonio universal con sus propios cuerpos estables, en salas propias, y con los recursos económicos y oficios escénicos a disposición, no puede mantener cierta constancia en la producción de este tipo de espectáculos, vale decir, de bienes del patrimonio cultural intangible? <<

Reciprocidad de fuerzas

Con relación a la importancia de las asociaciones independientes, por llamar de esa manera a las organizaciones que no dependen enteramente de los recursos del Estado, Noelia Pirsic agrega: «Estas asociaciones movilizan, además, a cientos de trabajadores entre instrumentistas, directoras y directores musicales y escénicos, bailarines, especialistas en iluminación, vestuario, caracterización, escenografía, subtitulado, audiovisuales, comunicación. La actividad de estas compañías, que se despliega en auditorios alternativos a los espacios tradicionalmente asignados de este género, contribuye a la formación profesional de cada participante y es una fuente de ingresos, además de generar nuevas propuestas estéticas y temáticas que dialogan con los estándares canónicos del arte lírico».

Con relación al relevamiento realizado por Ópera en Argentina, la Socióloga por la Universidad de Buenos Aires y productora de ópera, Luciana Bianchini, valora: «Existen muy pocos trabajos que indaguen este campo y, más aún, el circuito ´off´ o también llamado ´independiente´ o ´alternativo´. Podríamos abrir un debate sobre si dichas agrupaciones hacen o no ópera alternativa, o si la palabra «alternativa» alude a otro circuito, pero prefiero charlar sobre el hecho de que se llamen compañías ´independientes´».

En cuanto a la relación de estas compañías líricas con organismos del Estado, Luciana Bianchini comenta: «Gran parte de las compañías de este circuito han contado con el apoyo de varias herramientas estatales, como son el Fondo Nacional de las Artes, BAmúsica, Ley de Mecenazgo, entre otras. Si bien podríamos debatir largamente sobre cómo debe el Estado acompañar a estas compañías (mismo si debe hacerlo o no), lo que me interesa señalar ahora es que la ópera en el circuito «off» necesita de este apoyo Estatal, no sólo para su desarrollo sino para su supervivencia».

La ayuda económica permite llevar a cabo el montaje de una ópera ya que sería imposible financiarla solamente con la recaudación de la boletería. La socióloga entrevistada por Clásica Córdoba, enumera algunos de los costos que hay que financiar: «Orquesta, cantantes, coro, realizadores, equipos creativos y de producción, etc.), costos de alquileres de salas de ensayos, de teatros, de instrumentos, materiales para la realización de escenografía, utilería, vestuario, etc.».

«La pregunta sobre «si un Estado en época de pandemia o post pandemia debería financiar el arte» se empieza a responder sola si pensamos en lo siguiente: sin Estado no existiría, tal como lo conocemos, el circuito off. Y probablemente una enorme parte de los espectáculos que se pudieron ver, no hubieran podido realizarse», sintetiza Luciana Bianchini.

Sergio Chalub

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