Notas

La voz que abre corazones

Alvarez cantó un programa integrado por arias de ópera, algo de tango y solos de zarzuela.

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El tenor Marcelo Alvarez cerró anoche su segunda presentación en la ciudad de Córdoba, su tierra natal, luego de varios años alejado del escenario del Teatro del Libertador San Martín. La última vez que el destacado cantante de ópera actuó en esta ciudad ocurrió en 2001, en el rol del Duque de Mantua, en la ópera “Rigoletto”, de Giuseppe Verdi.

El tenor cantó cada parte del concierto con seriedad y entrega, aportando por momentos el grado de dramatismo necesario para poner el acento en la interpretación.

Cada punto final en su enorme caudal de voz y dramatismo fue reconocido con una ovación casi espontánea por parte del público, que colmó la sala Francisco Tamburini.  Alvarez respondió a la platea con visible gratitud.

Detrás de la figura de la lírica internacional hay un egresado de la Escuela de Niños Cantores Domingo Zipoli -ingresó a los cinco y egresó a los 17 años de edad-. Desarrolló una carrera profesional muy eficaz y rápida: a los 30 años de edad comenzó a estudiar el canto lírico, a los 34 años fijó residencia en Europa y a los 37 años de edad había cantado en los teatros de ópera más importantes del mundo.

La Orquesta Sinfónica de Córdoba acompañó a la figura invitada y el maestro Guillermo Becerra estuvo a cargo de la dirección musical. Esta función fue posible gracias al apoyo de Bancor.

Antes de comenzar la función el director Guillermo Becerra recordó que la Orquesta Sinfónica de Córdoba recibió hace unos días atrás el Diploma al Mérito en los Premios Konex a las personalidades destacadas de la Música Clásica en los últimos diez años en Argentina.

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