Cita Directa

Nelson Goerner busca su verdad

“La interpretación es un área recóndita y subjetiva en la que un intérprete encuentra su verdad”, sostiene el pianista / Foto  Jean-Baptiste Millot

Para hablar de Nelson Goerner, la crítica especializada alude frecuentemente a un pianista fuera de lo común, una de las máximas figuras mundiales de su generación. En el terreno de las comparaciones, la BBC Magazine lo comparó con Arthur Rubinstein, y en el podio de las premiaciones la Asociación de Críticos Musicales de la Argentina lo distinguió como mejor solista argentino en cuatro ocasiones. El elogiado pianista nació en 1969 en San Pedro, una ciudad que mira al río Paraná desde sus barrancas al norte de la Provincia de Buenos Aires. Rica por su naturaleza, bañada por arroyos, la ciudad de San Pedro es además un mojón de la soberanía nacional tras el Combate de Obligado del año 1845.

Nelson Goerner regresa a Córdoba para tocar esta vez acompañado por la Orquesta Sinfónica de Córdoba, con la dirección musical del maestro Hadrian Avila Arzuza, este viernes 14 a las 21, en el Teatro del Libertador San Martín, avenida Vélez Sársfield 365. El programa incluirá el Concierto para piano N° 2 de Frédéric Chopin, obra prodigiosa que el compositor polaco escribió entre 1829 y 1830.

La función es una de los puntos más altos del ciclo de conciertos de Abono de la Fundación Pro Arte Córdoba, entidad que en las temporada 2012 y 2014 propició la actuación del pianista en este mismo escenario. Las localidades tienen un valor de 600, 450, 300 y 200 pesos.

El pianista Pablo Rocchietti dará una charla ilustrativa antes del concierto, titulada Chopin, el joven que revolucionó el piano. Será a las 20, en la Sala Luís de Tejeda del Teatro del Libertador.

Gentilmente, Nelson Goerner accedió a un diálogo telefónico con Clásica Córdoba poco antes de su arribo a la ciudad para preparar la obra del programa. Como en su forma de tocar el piano, el hombre elige con sabiduría y transparencia cada palabra en esta charla.

– ¿Cómo define al segundo concierto para piano de Chopin?

– El concierto número dos piano de Chopin es una de las obras que me ha acompañado en toda mi carrera. Es uno de los conciertos que he interpretado con más frecuencia en el mundo entero, y creo que tener una afinidad y un temperamento muy especial con esta obra. Es una obra muy compleja la que he elegido, es una de las joyas del repertorio pianístico de todos los tiempos que plantea un gran desafío para el intérprete. Es una obra muy apasionada con momentos de intenso lirismo y con momentos de gran virtuosismo. Chopin se muestra en este concierto como un gran exponente del Romanticismo. La obra exige un gran compromiso para el intérprete.

– ¿El intérprete tiene lugar para dejar su impronta?

– Es difícil hablar de uno mismo en materia de interpretación, porque la interpretación es un campo recóndito de la sensibilidad, producto del trabajo de meterse en la piel de un compositor. Pero creo que a través de la profundización, del estudio y de la dedicación de querer llegar todos los días un poco más lejos, se va logrando entrar en el mundo del compositor luego de un trabajo de muchos años.

– ¿Cuán importante fue su preparación con la pianista María Tipo en el Conservatorio de Ginebra antes de obtener el Primer Premio en el Concurso Internacional de Ejecución Musical, en el año 1990?

– El trabajo con María Tipo dejó una profunda huella en el estudiante que yo era entonces y en el intérprete que soy hoy. Yo estoy muy agradecido a mis maestros porque cada uno de ellos me ha dado muchísimo en diferentes etapas de mi vida en Argentina y con la maestra María Tipo en el exterior. El primer Premio de Ejecución Musical fue un corolario de todo un proceso de años de formación y me abrió las puertas del reconocimiento internacional y de las salas de conciertos del mundo entero.

– ¿Cómo puede describir la relación con el público en el concierto?

– En el escenario se establece una comunicación directa con el público y eso es algo realmente maravilloso. Es el corolario de todo el trabajo que se ha hecho. Para el intérprete es el momento de la verdad, de su verdad, en el que uno se muestra tal cual es. Nadie debe tener la suficiencia de decir que interpreta lo que el autor quiso decir porque existen diferentes lecturas. Cuando uno ha llegado a tocar la fibra íntima del oyente, cosa que se percibe cuando uno está tocando en el silencio del público, es un momento maravilloso en el cual uno se realiza como intérprete y como persona. Yo espero estar en las mejores disposiciones para que eso se produzca en Córdoba.

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