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Objeto del deseo

Don Giovanni, de Mozart, regresa a escena. Al horizonte de la música clásica local le faltaba el retorno de la lírica para cerrar un tiempo de asilamiento.

El regreso de la ópera se concreta en los próximos días con la actuación de la compañía In Crescendo que lleva a escena la ópera Don Giovanni, una colaboración de Wolfgang Amadeus Mozart con libreto de Lorenzo da Ponte. Las funciones son los días sábado 7, a las 20.30, domingo 8, a las 19, además, sábado 14, a las 20.30, y el domingos 15, a las 19, en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Exactas, Vélez Sarsfield esquina Duarte Quiros.

El mito de Don Juan, el villano que pierde la razón por la posesión de mujeres, era popularmente conocido por la obra teatral El burlador de Sevilla y convidado de piedra, que se atribuye al sacerdote español, Tirso de Molina, poeta y dramaturgo. En 1787, poco antes del estreno de la ópera de Mozart, se estrenó una versión Don Giovanni con música de Giuseppe Gazzaniga y basada en un libreto de Giovanni Bertati.

Leporello, el criado de Don Giovanni, repasa la cantidad de conquistas que inflan de orgullo el pecho del caballero en el aria Madamina, il catalogo è questo. Son más de 2 mil mujeres a las que, en realidad, ha burlado.

La existencia carente de escrúpulos y freno moral de Don Giovanni, caerá en desgracia cuando invite a su mesa al Comendatore, una escultura de piedra erigida en la tumba del padre de una joven que el personaje de vida licenciosa intentó ultrajar. El «convidado de piedra» parece ser un siervo de la muerte que viene a terminar con las tropelías del seductor.

Un elenco joven y de jerarquía interpreta el libreto: Don Giovanni, Federico Finocchiaro y Marcos Ábalos; Leporello, Luciano Castillo y Leonardo Pérez; Comendatore, Pablo Bottero; Doña Anna, Melani Figueroa; Don Ottavio, Gerardo Martínez y Luciano Santamaría; Elvira, Cecilia Leunda y Pía Gray; Zerlina, Luciana Giron Sheridan, Rosario Goldaracena y Emilia González; Masetto, Cristian Bugiafreddo.

El acompañamiento en piano y clave está a cargo de Andrea Mellia y Ana García. La dirección musical es de Esteban Conde y la puesta en escena está a cargo de Cecilia Ruiz Posse.

La ópera está escenificada en los días que corren, algo que acentúa el carácter universal de los temas que la obra pone en relieve. «En Don Giovanni encontramos una crítica a la religión, a los contratos sociales, a las diferencias de clases sociales, a la vida basada en las apariencias y en el personaje de Masetto el germen de la Revolución Francesa. Masetto enfrenta al poderoso, diciéndole que conoce su lugar en la sociedad; mientras que en el subtexto que nos sugiere la música encontramos la rabia y el espíritu revolucionario», afirma la compañía In Crescendo.

El ambiente al que conocemos como de la música clásica, tanto la que se produce en el ámbito oficial como en el independiente, es para la cultura local una corriente muy vital que no perdió el aliento en estos últimos años, pese a que muchas veces no tiene la atención o las facilidades que debiera tener.

La entrada general para esta versión contemporánea de Don Giovanni tiene un valor de 1 mil pesos.

Sergio Chalub

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