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Regreso con gloria


Marcelo Alvarez escucha al tenor cordobés Maximiliano Spósito, integrante de la Compañía Opera en Movimiento que este mes pondrá en escena «Così fan tutte», de Wolfgang Amadeus Mozart
/ Fotos Prensa BANCOR

El tenor se encontró con jóvenes intérpretes, como lo hizo en 2001 cuando volvió a Córdoba para encarnar el Duque de Mantua en la ópera «Rigoletto», de Verdi, junto a un gran elenco acompañado por la Orquesta Sinfónica de Córdoba.

A pocas horas de llegar a su ciudad natal, Marcelo Alvarez comenzó a recibir el reconocimiento del público. También de las instituciones que hicieron posible el regreso del eminente tenor spinto, aclamado en los teatros de ópera más importantes del mundo. En el Edificio Inteligente de Bancor, el artista compartió experiencias en una enriquecedora charla ante invitados especiales, entre los que estuvieron cantantes líricos que desarrollan su carrera profesional en el medio local.

En el encuentro, el presidente de Bancor, Daniel Tillard, junto a la titular de la Agencia Córdoba Cultura, Nora Bedano, le entregaran al tenor cordobés un reconocimiento a su exitosa carrera, un gesto que Alvarez recibió visiblemente agradecido.

El aporte de la centenaria entidad bancaria fue determinante para concretar estas actuaciones en el remozado Teatro del Libertador San Martín, institución que nació al abrigo de la llamada Generación del ‘ 80 en el siglo XIX, al igual que el mismo Banco de la  Provincia.

“Cuando Nora nos pidió acompañar a la Agencia Córdoba Cultura en la llegada de Marcelo Álvarez aceptamos con mucho agrado y entusiasmo, porque es un honor tenerlo con nosotros y hoy podemos decir que otro cordobés conocido y famoso en el mundo nos ha visitado en nuestra casa. Estamos muy felices”, expresó Tillard.

Formado en el Instituto Domingo Zipoli-Escuela de Niños Cantores, Marcelo Alvarez manifestó: “Quiero enseñarles a los chicos que estudian canto, que estudian música, que a lo mejor no se animan a arrancar, que sigan adelante, como cuando empecé yo, que trabajaba en la fábrica y me decían  que era un loco, y que si dejaba la fábrica de muebles no iba a tener de que vivir”.

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