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Un trompetista con la tradición a cuestas


“Toda la vida te pasas la vida buscando, buscando tu sonido ideal, tu interpretación ideal de un concierto, es como en el trato humano: nunca terminas de conocerte y de conocer a los demás. Si un día esto deja de pasar, dejas de existir como músico”, reflexiona Ernesto Chuliá / Foto Clásica Córdoba

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De niño le encantaba jugar al fútbol, en la defensa del Catarroja Benjamín Club. Nació en el pueblo de Catarroja, en Valencia, muy cerca de un lago que los árabes llamaron La Albufera, lo que se traduce como “pequeño mar”. Su padre, el consumado trompetista y compositor Salvador Chuliá Hernández, trabajaba mucho durante la semana pero permitía que sus tres hijos subieran al “taller”, como el músico le llamaba al escritorio en donde componía, solamente los sábados por la mañana. Con una cuota de paciencia y un elevado grado de amor, Salvador jugaba con sus hijos a adivinar notas, adivinar ritmos y escribir sobre el pentagrama. “No era una clase, era un juego”, señala Ernesto.

De esa forma, los hermanos Ernesto, Salvador y Vicente fueron adoptando una segunda lengua. Los tres se dedicaron a la música. En estos días, Salvador Chuliá Hernández sigue practicando aquel juego de hacer música los sábados por la mañana, pero con la madurez y el tiempo suficiente para dedicárselo a sus nietos.

Ernesto abandonó la práctica del fútbol y cambió la pelota por la raqueta. Sin embargo, se dio cuenta que la cosa no iba por el lado de las disciplinas deportivas.

Luego de dejar a un costado los deportes, al menos en la práctica consuetudinaria, Ernesto eligió la percusión, después trocó por las cuerdas. Finalmente, abrazó la trompeta por influencia de su madre.

La formación musical del trompetista, que el sábado pasado tocó junto a la Banda Sinfónica de la Provincia y este sábado lo hará con la Banda de Música Municipalidad de Córdoba, transcurrió en la Sociedad Musical “La Artesana”, en Catarroja, en los conservatorios de Valencia, Barcelona y París / Foto Clásica Córdoba

En familia y entre amigos

Su abuelo y el hermano eran fabricantes de guitarras, laúdes y bandurrias. Un tío le enseñó a Salvador, su padre, la base de la melodía.

Su hermano mayor, también Salvador, era percusionista y murió en un accidente de tránsito. El más chico, Vicente, es diez años menor que Ernesto y lleva adelante una carrera musical como director de orquesta.

A Ernesto Chuliá le gusta estar en Argentina porque aquí encontró instrumentistas de un excelente nivel y, sobre todo, porque aquí se siente tratado como un amigo. Elije usar la palabra “laburo” en vez de trabajo, prefiere el trato “piola” en vez de un trato reverenciado. En algún sentido, está familiarizado con nuestro país ya que la música de Carlos Gardel y Atahualpa Yupanqui resuena en el ámbito familiar por herencia de su abuelo y de su propio padre.

Chuliá siente que tocar la trompeta es la pasión de todos los días, a la vez confiesa que siente que le da una gran satisfacción ocupar el rol de maestro, “un guía”, para otros que estudian el instrumento. De hecho, durante esta estadía en Argentina dio clínicas de trompeta en Córdoba y en Rosario; la primera que vez estuvo aquí fue en 2017.

El solista Mauricio Peralta, el director de la banda municipal, Pablo Almada, y el solista invitado hacen un retrato en una pausa del primer ensayo / Foto Clásica Córdoba

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En cuanto al repertorio que el músico valenciano interpretará en el próximo concierto, consiste en una serie de cinco piezas musicales del notable compositor y arreglista francés Michel Legrand, el “Ravel para banda”, como lo llama sugiere el solista valenciano. “Es una pieza que llega fácilmente al corazón del público”, asegura.

Además, tocará un monográfico con temas de su padre, Salvador Chuliá Hernández. En este particular, el solista subraya: “Estoy muy agradecido a Pablo Almada por haber elegido una serie de obras de mi padre, una música que tiene señas del folklore valenciano y que también tiene reminiscencias de la música argentina, que estuvo muy presente en mi hogar desde que mi padre era pequeño”.   

El otro protagonista del concierto es Mauricio Peralta, un trompetista de 28 años de edad, nacido en Pilar, a unos pocos kilómetros de la ciudad Capital. Peralta se inició en la actividad musical a los 8 años de edad en la Banda Municipal de Pilar, que entonces era dirigida por Mario Rodríguez. El joven trompetista es uno de los artífices de la segunda vuelta de Ernesto Chuliá a la Argentina.

Peralta es miembro de la Banda Sinfónica Municipal de Córdoba y también de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de Córdoba. El músico cordobés admira a Chuliá: “tiene mucha musicalidad, como uno de sus maestros, Maurice André”, comenta. “Compartir las clases y los ensayos con él te transforma porque Ernesto tiene una energía especial”, afirma.

Agenda

Sábado 24 (agosto), a las 20.15, en Iglesia Los Capuchinos, Obispo Oro esquina Buenos Aires. Banda Sinfónica Municipal de Córdoba con la participación de los solistas de trompeta Ernesto Chuliá y Mauricio Peralta. Programa: Homenaje 75° Aniversario del nacimiento del compositor Salvador Chuliá Hernández con cinco piezas de su autoría, y homenaje póstumo en el año del fallecimiento del compositor Michel Legrand (24 de febrero de 1932-26 de enero de 2019), además, música de Ennio Morricone y de Jean Francois Michel. La dirección es de Pablo Almada. La entrada es libre y gratuita.

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